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Rituales incas, una tradición sagrada para despedir el año

Tradiciones milenarias para agradecer por lo vivido y pedir por un buen futuro. Ceremonias que se han adaptado a los festejos modernos y rescatan el carácter sagrado de la hoja de coca.

Foto: Juan Carlos Bustamante / Petronila Huanca

Tradiciones milenarias para agradecer por lo vivido y pedir por un buen futuro. Ceremonias que se han adaptado a los festejos modernos y rescatan el carácter sagrado de la hoja de coca.

C uando el mundo se prepara para dejar atrás uno de los años más complejos que ha atravesado la humanidad en las últimas décadas, muchas familias peruanas, que todavía conservan rituales incas, se alistan para llevar a cabo ceremonias con las que despedirán el 2020. Así darán la bienvenida al nuevo año.

Los sacerdotes andinos realizan ofrendas a la Pachamama (madre tierra). Todo para agradecerle y encomendarle beneficios en el año que llega. Una práctica cultural que suele incluir lectura de hojas de coca para interpretar lo que deparará el futuro.

Si bien el Año Nuevo Andino se celebra en agosto, a lo largo del tiempo este ritual se ha adaptado a los festejos contemporáneos. Así, conserva las raíces históricas de ceremonias con mucho misticismo, que han pasado de generación en generación, manteniendo intacta su riqueza cultural.

Diners habló con tres conocedores de estas tradiciones andinas. Costumbres vigentes especialmente en las regiones de la sierra peruana y en el Cusco, que se reviven para esta época como una oportunidad para agradecer por el año que termina. También permite conocer qué traerá el año que comienza.

Ofrenda a la Pachamama

Según Juan Bustamante, guía de turismo y misticismo de Cusco, no cualquier persona puede celebrar este tipo de ceremonias. Es una tradición que se hereda de parientes que ancestralmente han adquirido el conocimiento. También, personas que han sido elegidas por la Pachamama para esta misión. “Algunos aseguran que fueron tocados por un rayo y esto les otorgó dicho don”, afirma.

A estos ‘elegidos’ para realizar rituales y ceremonias, se les conoce como ‘Altomisayoc’. Petronila Huanca, una mujer de 51 años y residente en Arequipa, dice ser una de ellas. Asegura que cuando tenía 14 años recibió este don de un rayo que cayó sobre su cuerpo.

“El relámpago cae en una persona, no es cualquier persona. Cuando tenía 13 años a mí ese rayo me ha cogido y como tres horas me ha tenido muerta. Mediante mi sueño me encuentro con los Apus, que son los espíritus de las montañas y desde ese momento me puedo comunicar con ellos”, relata Petronila.

Además expresa que fue a través de esa experiencia, casi sobrenatural, que fue elegida para dedicar su vida a la tarea sagrada de honrar la Pachamama. Desde entonces, preside ceremonias ancestrales heredadas de sus antepasados.

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Hoy este oficio se convirtió en su forma de sustento. Es convocada desde distintas partes del país, por propios y extranjeros, para celebrar rituales y enseñar a familias a realizar ofrendas de agradecimiento a la Pachamama y a los Apus.

Hoja de coca, elemento sagrado

Estas ceremonias tienen un ingrediente esencial: la hoja de coca. “Es una hoja sagrada que sirve para invocar a todos los Apus. A ellos les pedimos que nos vaya bien el año que viene, en el amor, en el trabajo, en el estudio. También se les agradece por todas las cosas buenas obtenidas en el año que termina”, dice Petronila.

Al respecto, Omar Enrique Tomairo, oriundo de Nasca, quien se desempeña como guía de turismo en el departamento de Ica, precisa que los incas consideraban la hoja de coca como una fuente especial de energía. Algo que les ayudaba a resistir a las arduas jornadas de trabajo.

“Esta hoja la usaban los incas para rituales de ofrenda a la Pachamama como símbolo de agradecimiento, también la usaban para adivinar algunos aspectos del futuro. Hoy sigue siendo unas de las cábalas más antiguas, sobre todo en el Cusco, para recibir el año nuevo”, expresa Tomairo.

Así es la ceremonia

Para comenzar, afirma Bustamante, se elige un manto ceremonial llamado Lliklla. Se trata de una manta tejida donde se ponen las hojas seleccionadas para el ritual. Luego, el sacerdote pide permiso a los ancestros espirituales representados por la Pachamama, y los Apus, lo hace con oraciones en quechua.

Posteriormente, toma un puñado de hojas y las deja caer sobre el manto. Cada hoja, según como caiga, (de forma frontal o por el reverso) tiene un significado que el sacerdote en su lectura lo interpreta. Y de esta forma puede dar una predicción sobre cómo será el año que llega.

Petronila, por su parte, comenta que la ceremonia se inicia con una ofrenda de agradecimiento a la Pachamama compuesta por frutas y otros alimentos. Desde luego, la hoja de coca, además de distintas plantas saborizantes y yerbas, también acompaña la jornada. Para la lectura, dice que frota las hojas en el sebo de una llama muerta. Luego las arroja sobre el manto.

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La comida que incluye la ofrenda depende del presupuesto de la persona que la contacta para este servicio ceremonial. Puede costar entre 500 y 800 soles, con una duración aproximada de dos horas.

“Para la ofrenda se escogen las hojas de coca más bonitas. Después en un papel blanco se preparan con el sebo de la llama y otros alimentos. Además, todo esto se quema o también se entierra en el suelo. La ofrenda es como una comida especial para todos los Apus y la santa tierra”, explica Petronila.

Estos rituales tradicionalmente se realizan en los días previos al fin de año. Sin embargo, las principales ceremonias ancestrales se llevan a cabo el 1 de agosto, día del Año Nuevo Andino, y el 24 de junio, fecha muy importante para la cultura inca y andina. Durante esta época se conmemora el Inti Raymi o Fiesta del Sol.

Si usted quiere revivir esta tradición en su casa, lo indicado es contactar a un sacerdote andino con experiencia en este tipo de rituales y ceremonias. Busque un lugar que tenga conexión con la naturaleza, si no puede salir de su casa, hágalo en su patio o jardín.

Riqueza cultural y ancestral

Estos rituales prehispánicos se caracterizan por tres momentos clave: ofrenda de agradecimiento, peticiones de bienestar y predicciones, a través de la lectura de la hoja de coca.

Para quienes se dedican a este oficio, más que cábalas o adivinación, las ceremonias y rituales representan un momento de conexión espiritual y mística con la naturaleza, en el que se invocan sus poderes sagrados para que el año que comienza sea próspero en todos los campos.

Se trata de una tradición milenaria cuyo conocimiento ancestral subsiste a la modernidad. Una tradición que se continúa compartiendo en muchos rincones del país, reivindicando los saberes ancestrales y el respeto por la madre tierra.

Diciembre
30 / 2020