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Ellas son las mujeres que están en las nuevas monedas de un sol

Los rostros de María Parado de Bellido, Brígida Silva de Ochoa y las heroínas Toledo aparecen en la serie que emitió el Banco Central de Reserva del Perú, en el año del Bicentenario.

Foto: Banco Central de Reserva del Perú

Los rostros de María Parado de Bellido, Brígida Silva de Ochoa y las heroínas Toledo aparecen en la serie que emitió el Banco Central de Reserva del Perú, en el año del Bicentenario.

A pocos meses de celebrar el bicentenario de la independencia en el país, es necesario recordar el valor de aquellas heroínas nacionales. ¿Quién fue María Parado de Bellido? ¿Cuál fue aquella hazaña que la hizo ser parte de la historia del Perú? ¿Qué le debe el país a Brígida Silva de Ochoa? ¿Por qué Cleofé Ramos y sus hijas María e Higinia se les conoce como las heroínas Toledo? ¿Cómo son las nuevas monedas de un sol y qué tiene que ver esto con las fiestas patrias?

Darles respuestas a estas preguntas es reivindicar el rol de estas mujeres como parte de la gesta independentista. Conocer su historia permite sacarlas del olvido y visibilizarlas para que se incorporen en el imaginario colectivo como referentes de la identidad nacional.

Con ese propósito, el Banco Central de Reserva del Perú emitió una serie numismática, para homenajear a las mujeres de la independencia. En el marco del Bicentenario, el equipo de la Casa de la Moneda diseñó tres monedas de un sol con los rostros de estas heroínas, con base en las pinturas de la artista plástica peruana Etna Velarde (1943-2014).

“Es primera vez que las mujeres son protagonistas, con nombre y apellido, de un producto de este tipo”, afirma Karen Bernedo, antropóloga visual. “Hasta ahora, sólo habían aparecido alegorías, como el símbolo de la justicia. Por tanto, se trata de un gran gesto, que está en diálogo con otras acciones para poner en relieve el papel de la mujer en el país”.

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La celebración del centenario de la independencia no contó con la representación de ninguna mujer. Ni siquiera de Micaela Bastidas, esposa de Túpac Amaru III, quien jugó un papel importante en la historia del Perú.

De ahí que esta serie en honor a María Parado de Bellido, Brígida Silva de Ochoa y las heroínas Toledo responde, a juicio de Bernedo, a una política pública más equitativa por un pedido de las mujeres de verse reflejadas en productos culturales.

“Que existan monedas, billetes, permite que nos conectemos con esas figuras que forman parte de nuestra historia”, comentó la antropóloga. “Pero ello debe estar acompañado también de políticas públicas educativas, para que se incluya en la enseñanza las hazañas de estas mujeres”.

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María Parado de Bellido: el valor del silencio

Su vida pudo haber sido como la de cualquier otra campesina en Ayacucho. Una historia más de una mujer casada a los 15 años, madre de siete hijos, analfabeta y encargada de una chacra, donde cultivaba tubérculos y criaba vacas.

Pero su destino dio un giro cuando su hijo Tomás decidió unirse a las filas patriotas de Juan Antonio Álvarez de Arenales y, luego a las de Cayetano Quirós, quienes luchaban en contra del ejército realista. Su esposo, Mariano, hizo lo mismo y, más tarde, ella decidió entregarse también a la causa.

Se dice que María Parado se convirtió en la espía de las tropas realistas. Ella revelaba las coordenadas secretas para que los patriotas se escondieran o huyeran. Lo hacía a través de cartas, que dictaba a un amigo de confianza, y luego firmaba con su segundo nombre, Andrea, el cual le serviría de seudónimo.

Hasta que una de las misivas dirigidas a su esposo Mariano Bellido fue olvidada por un insurgente y terminó descubierta por los españoles. María Parado fue detenida y sometida a torturas para que revelará el nombre de los insurrectos. Pero ella fue incapaz de delatar a nadie. Los españoles castigaron su silencio con una orden de fusilamiento. Era 1822 y María Parado tenía 60 años.

Las heroínas Toledo: las mujeres que ahuyentaron a los realistas

Cleofé Ramos de Toledo y sus hijas María e Higinia bien pudieron no sumarse a la gesta independentista. Ellas gozaban de una situación económica holgada, pues pertenecían a una familia pudiente oriunda de la localidad de Concepción, cerca de Huancayo. Ello les permitió cultivar su intelecto y gozar de ciertos privilegios para las mujeres de su época.

Sin embargo, ellas se empeñaron en divulgar los principios de libertad que sustentaba la lucha independentista y animaron a los pobladores a sumarse a las fuerzas patrióticas. Las Toledo apoyaron las acciones de los insurgentes incluso de forma abierta, con tal de evitar que los realistas se adueñaran de la sierra central.

La mañana del 10 de mayo de 1821, Cleofé Ramos de Toledo y sus hijas María e Higinia reunieron armas, hombres, mujeres y se fueron al “puente Balsas” a esperar a los realistas. El coronel Jerónimo Valdez y sus tropas fueron sorprendidos por el ataque. Muchos resultaron heridos. Otros cayeron muertos. En medio de aquel combate, las Toledo cortaron las amarras del puente sin que nadie se diera cuenta.

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Cuando los realistas lo atravesaron, el puente se desplomó y los soldados cayeron en aguas del río Mantaro. Aquella acción memorable evitó el ingreso de las tropas españolas a Concepción, permitió que la población indígena huyera hacia la selva y que las fuerzas patrióticas se pusieran a salvo. En represalia, Valdez ordenó quemar el poblado para luego retirarse.

Brígida Silva de Ochoa: la emisaria de los rebeldes

Nadie se atrevía a sospechar de ella. De ahí que Doña Brígida Silva de Ochoa tenía puerta abierta a donde fuera, pese a las restricciones que había impuesto el Virrey Abascal en su tambaleante virreinato.

El mayor de sus hijos, Manuel Ochoa, prestaba sus servicios al rey como oficial del cuerpo de artillería, acuartelado en Santa Catalina. De modo que a Doña Brígida se le permitía la entrada al cuartel donde estaba prisionero su hermano, el coronel don Remigio Silva.

Esas circunstancias favorecieron para que ella sirviera de intermediaria para llevar y traer las comunicaciones entre los patriotas, a fin de que estuvieran al tanto de los movimientos de los realistas. Su acción permitió grandes avances a la lucha independentista, como la victoria de Maipú, entre otras.

A Doña Brígida se le reconoce también por haber sacrificado su fortuna para auxiliar a cuantos cayeron en prisión durante la lucha libertaria. Luego de declarada la independencia, el general José de San Martín la nombró hija de la Patria, en homenaje a sus servicios prestados por la causa independentista.

Para más información de la serie numismática “La Mujer en el Proceso de Independencia del Perú” visitar esta página.

Diciembre
12 / 2020