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Vino en cuarentena: el amigo que acompaña

Para los escritores, el vino era una gran ayuda en su proceso creativo; para los artistas, parte de su musa inspiradora y para el consumidor en cuarentena, un amigo cada vez más cercano.

Foto: Cottonbro / Pexels

Para los escritores, el vino era una gran ayuda en su proceso creativo; para los artistas, parte de su musa inspiradora y para el consumidor en cuarentena, un amigo cada vez más cercano.

E l vino está pasando de ser un commodity a ser un must. Esa imagen de la persona llegando a su casa cualquier día de la semana, descorchando una botella de vino y disfrutando una copa en el sofá, se ha convertido en el pan nuestro de cada día durante casi todo este año. Casi como la imagen del sommelier haciendo el servicio en la mesa del restaurante.

Contacto lejano

El reto principal al inicio de la pandemia fue la adaptación a las nuevas formas de compra y de consumo. Entre marzo y junio se vivieron los momentos de mayor incertidumbre. Cuando aún no se sabía cómo funcionarían las cosas. No había expendio de licores y las tiendas estaban cerradas. Lo que se encontraba eran los saldos que tenían los supermercados – poco o nada -.

Fue entonces cuando el lema de “no dejes para mañana lo que puedes beber hoy”, se puso de moda. Quienes tienen una cava en casa fueron terminando con sus reservas de vinos y buscando alternativas para reponer. Así se generó la oportunidad para nuevos proyectos de tiendas online. También aparecieron asesores personalizados y de sommeliers que ofrecían vinos diferentes. En ese momento, los importadores y distribuidores que estaban enfocados en el online y que ya vendían de manera digital a través de su página web, ganaron un terreno importante.

Es el caso de Carlos Narvarte de Ibérica Gold, quien tiene seis años en el mercado con su negocio enfocado en vinos españoles de diferentes regiones que destacan por una muy buena relación calidad precio. Carlos asegura que para ellos lo principal ahora es el servicio al cliente.

“Sabemos que hay jugadores de mucho peso en el mercado local. Importadores con marcas muy fuertes, y esto ha generado una guerra de precios. Pero nuestro foco está en prestar un servicio personalizado. Una entrega rápida y eficiente”, asegura.

Para ellos, estos tiempos significan una reorganización porque si bien su foco siempre ha estado en el canal online, la demanda durante los primeros seis meses del año se disparó notablemente sin importar el día de la semana. Y es que la gente descorchaba vino un lunes lo mismo que un sábado.

vinoFoto: Taryn Elliott / Unsplash

Sommelier en casa

Si bien este ritmo de descorche ha disminuido y se ha “calmado”, se mantiene la fuerza del consumo en casa. La gente tiene mucha más curiosidad de probar cosas nuevas, de descubrir. Están abiertos a conocer. Han despertado y se dan cuenta que en Perú la oferta es muy diversa. Valoran más los vinos que cuentan una historia y están más conscientes de la importancia de encontrar etiquetas que les ofrezcan ese plus.

Los tradicionales

Para los supermercados como Wong, – que en las grandes superficies es el líder en cuanto a venta de vinos – esta situación a nivel de venta de vinos ha sido positiva. “El porcentaje de consumo de vino se ha incrementado”, asegura Pedro Cuenca, sommelier del grupo Cencosud. La gente sigue consumiendo mucho vino argentino. Seguido del español y el chileno”, confirma.

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Y lo que quizás sorprende y alegra más, es que la compra del vino peruano va en aumento. Marcas locales conocidas como Tacama, Intipalka y Tabernero están viendo los frutos de estar en el lugar preciso en el momento adecuado.

Por su parte, para distribuidores como Almendariz, al inicio esto representó un golpe bajo pues se vieron obligados a cerrar tres de sus tiendas. Como cuenta Anita Almendariz, actualmente mantienen sus locales principales de Mendiburu, Magdalena y San Isidro.

“Lo más difícil es que tuvimos que prescindir de algunos colaboradores. También reducir nuestra flota de vehículos de reparto”. Por ende, y como una manera de complementar la oferta, se han enfocado bastante en la zona gourmet. Eso implica sumar la compañía de quesos, fiambres y más.

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Las tendencias en el consumo van variando poco a poco. Si bien en Perú el vino tinto sigue siendo el líder del mercado, incluso en la época de verano; cada vez más el consumidor le abre la puerta a los blancos y los rosados.

“El consumo durante abril y mayo estuvo muy enfocado en blancos y aperitivos. Mientras que en los meses de invierno los tintos ganaron por goleada, así como el consumo del Single Malt”, confirma Anita. Y cuenta que si bien el grueso de la compra se mantiene en un ticket promedio que no supera los S/60 – S/70, hay un grupo que se conectó mucho con el vino durante estos meses. Ellos buscan probar cosas nuevas, aunque esto implique a veces una mayor inversión.

El vaso medio lleno

Las circunstancias que se impusieron desde marzo de este año, le ha dado un giro de 360 grados al mundo. Por eso, el medio de la restauración y el servicio ha sido uno de los más afectados. Si bien los restaurantes han abierto sus puertas progresivamente, muchos han apostado por fortalecer y en muchos casos desarrollar la opción de delivery. Aquí el vino tiene cabida aún de manera tímida porque la experiencia real se da cara a cara cuando el comensal disfruta del ritual de servicio.

Al cambiar la manera de relacionarse el cliente con el vino, en muchos casos el consumidor final tiene la opción de comprar el vino directamente con el importador a un precio sumamente competitivo. Por eso, el reto de los restaurantes ahora está en contar con una oferta realmente diferenciada y a precios bien aterrizados para que sean atractivos al público.

Esto, por duro que parezca ahora para los negocios, también es una oportunidad para democratizar más el vino, hacerlo más accesible al público, y aprovechar esta “ola” que viene para quedarse. Una ola que significa un consumo más diverso, tanto en variedad de etiquetas y estilos, como en el perfil del público.

Brindar en línea

Algo determinante ahora para los distribuidores y tiendas especializadas, es activar sus plataformas online para la compra de vinos, ya que ahora la gente está usando cada vez más los medios digitales para comprar.

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Hay decenas de nuevos emprendimientos enfocados en ofrecer vinos de manera virtual. Aunque la mayoría se enfocan en marcas de grandes importadoras, hay algunas opciones diferentes que buscan vinos alternativos, de pequeñas bodegas, de estilos y orígenes poco explorados aún en el mercado, con un trato personalizado.

Esto se complementa en algunos casos con catas privadas donde se ofrece la experiencia completa con los piqueos y el servicio del sommelier a través de la plataforma Zoom. Las empresas están apostando por estas actividades para motivar a sus colaboradores a hacer algo diferente y divertido como una forma de conectar y fortalecer la comunicación entre los equipos, a pesar de la distancia obligada.

Este es el pan de cada día. Y si bien tiene mucho de retador y a veces impersonal, también tiene mucho de innovador. Si se aprovecha bien, puede asegurar experiencias divertidas y seguras.
Disfrutas el vino en la comodidad del hogar; sin apuros, sin horarios, sin la preocupación de tener que manejar. Estas conexiones han abierto un abanico de oportunidades para conectar con diversos personajes del mundo del vino y la gastronomía a nivel mundial.

¿Qué sigue?

Aquello de que en los momentos de crisis es donde pueden surgir grandes proyectos, se cumple. Para algunos importadores, esta situación ha representado una oportunidad para desarrollar otra línea de negocio. Para Julio Armas de TTG El Club de Cata, estos meses les han dado la opción de abrir el segmento de clientes privados.

“Nuestro foco siempre ha estado en un 80% en los restaurantes, ya que no vendemos en supermercados”, asegura. Pero toda esta situación los puso a trabajar duro para atender de manera directa al cliente final y han podido crecer más de 20% en ese sentido.

Las celebraciones decembrinas este año serán muy diferentes a las que hemos tenido hasta ahora. Aquellos almuerzos grupales donde todos los colegas se juntaban a brindar y celebrar los logros de la empresa se transformarán en reuniones de pocas personas con la debida distancia y la mascarilla de por medio, y en muchos casos, el brindis será a través de la pantalla del ordenador con algún fondo colorido para ponerle onda al momento.

Esto aún tiene para rato. Hay que darle tiempo al tiempo. Si algo nos ha enseñado este año es a valorar las pequeñas cosas. Y mientras tengamos el vino, el paladar listo y las ganas de descubrir, siempre queda la esperanza de descorchar momentos inolvidables.

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Octubre
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