INICIO//Tendencias//¿En qué consiste la neurociencia del amor?

¿En qué consiste la neurociencia del amor?

Una explicación científica para uno de los temas más complejos. ¿Qué pasa cuando nos enamoramos?

Foto: Maria Clara Gómez

Una explicación científica para uno de los temas más complejos. ¿Qué pasa cuando nos enamoramos?

Este artículo, titulado originalmente La neurociencia del amor, fue publicado en mayo de 2017.

Natalia Carrasco* tiene 38 años, dos divorcios a cuestas y una lista bastante extensa de personas con las que ha salido en un plan romántico. Cada vez que siente que le parten el corazón llora desconsoladamente y se pregunta si algún día va a encontrar el amor de su vida.

Carrasco no es la única mujer que ha experimentado eso. Muchos hombres y mujeres se pasan la vida intentando encontrar a su media naranja. Y aunque el amor se considera algo complejo, a veces irracional y difícil de explicar, una rama de la neurociencia se ha encargado de estudiarlo a fondo para entender cómo funciona y reacciona el cerebro ante este sentimiento.

El neurólogo Leonardo Palacios, profesor de la Universidad del Rosario y uno de los mayores expertos del tema en Colombia, dicta una conferencia al respecto en diversos escenarios para explicarles a las personas, de manera sencilla y divertida, qué pasa cuando nos enamoramos.

Vea también: Conozca siete obras de arte que retratan el amor

“El amor es el sentimiento más sublime que existe. Probablemente, hay pocas cosas más gratificantes en la vida que amar y sentirse amado. Es quizás el único sentimiento en el que usted daría su vida por otro y sin mayor problema”, afirma Palacios y continúa: “Pero la química no actúa espontáneamente. Existe un perfil inconsciente que buscamos con base en nuestra infancia, nuestros padres, nuestras experiencias y el entorno. Solo cuando se encuentra a la persona que encaja con ese perfil, los circuitos cerebrales se ponen en funcionamiento y se producen las reacciones químicas”.

Partiendo de esa idea, una relación amorosa se divide en tres etapas: la atracción, el amor romántico y el amor perdurable. En la atracción, la vista tiene un papel fundamental, sobre todo para el hombre. Ciertos gestos y miradas disparan las primeras hormonas sexuales –la testosterona en los hombres y los estrógenos en las mujeres– las cuales hacen que sintamos ganas de acercarnos al otro. Diversos estudios han comprobado que en los primeros segundos de un encuentro casual, las mujeres tienden a mirar en un hombre el rostro, los brazos, las caderas y las piernas (en ese orden). Por su parte, los hombres se fijan en el rostro, los senos, las caderas y las piernas. El olfato también desempeña un papel decisivo a la hora de la conquista.

 

La dopamina es la sustancia que se asocia con el sistema de recompensa y placer del cerebro. También es responsable de que el corazón se ponga a mil, se sientan mariposas en el estómago y falte la concentración.


Si la relación avanza y la pareja se enamora, el asunto se complica. No en vano los griegos decían que el amor es “una divina locura”. Aparece en escena la dopamina. La sustancia que se asocia con el sistema de recompensa y placer del cerebro y la responsable de que el corazón se ponga a mil, se sientan mariposas en el estómago y falte la concentración. La persona duerme poco, pero al día siguiente se levanta con más energía y percibe menos el dolor.

A su vez se reducen los niveles de serotonina, un neurotransmisor que controla los pensamientos obsesivos, de ahí que una persona enamorada pueda pasar el 85 % de su tiempo pensando en su amado. Los besos, además, reducen los niveles de cortisol, una de las hormonas que se incrementa cuando hay estrés, y, además, se aumenta la oxitocina. Para Palacios es importante destacar que el enamoramiento tiene un fin biológico, que es la reproducción de la especie, y está comprobado que dura de uno a tres años, no más. “Esto no significa que el amor se acabe, simplemente se transforma”, aclara.

Vea tambien: “La pandemia me dio fuerzas para emprender”, Taryun Trucios

Luego hay dos posibilidades: la pareja termina o se consolida para pasar a la siguiente etapa, la del amor verdadero. Aquí dos sustancias son fundamentales: la oxitocina, llamada la sustancia química del abrazo y que produce en mayor cantidad la mujer, y la vasopresina, la sustancia de la monogamia. Tanto hombres como mujeres empiezan a segregar más fuerte estas sustancias luego de tres años de relación, para generar un vínculo estable y permanente. La antropóloga y bióloga norteamericana Helen Fisher, una autoridad mundial en el tema, junto con su colega Art Aron, realizó una serie de resonancias magnéticas a 17 parejas heterosexuales que llevaban más de veinte años juntos y afirmaban seguir enamorados. Lo que encontraron es que, efectivamente, no mentían y tenían activadas las mismas áreas del cerebro que se activan en el amor romántico.

TIEMPOS MODERNOS

Palacios asegura que los tiempos han cambiado. El noviazgo clásico que duraba entre uno y dos años, para luego contraer matrimonio ya no es tan común. “Aparece una nueva forma de relacionamiento que denomino amistad erótica. Es una amistad bonita, en la que ambos tienen sexo, pero sin fidelidad. También se da el matrinoviazgo –parejas que viven muy bien, son fieles, pero no conviven juntos bajo un mismo techo. Cada uno necesita su propio espacio–. Esto les prolonga la estimulación erótica y la sorpresa.

Y, por último, aparece la monogamia seriada, en la que una persona se enamora mucho de otro ser humano, se casan, tienen hasta hijos, pero no aguantan más de tres años”. Un clásico ejemplo de este comportamiento lo tiene la actriz Jennifer López, quien lleva siete novios de “alto perfil”, tres matrimonios y dos hijos. “Esto no es ningún defecto, simplemente no pueden avanzar hacia el amor verdadero. Es básicamente un estilo de vida, se trata de la manera como manejan su afecto”, explica el neurólogo.

Para trascender a la etapa del amor verdadero se necesitan muchas dosis de paciencia y tolerancia. De reconocer que ninguno de los dos es físicamente igual que hace un par de años. También de aceptar tanto sus virtudes como sus defectos. “Los que logran pasar esto se convierten en las parejas más hermosas del mundo. Con una frase le resumo lo que esto significa: un señor de 75 años le dijo a su pareja de 70 que ya no le producía absolutamente nada mirar sus piernas, pero cuando le dolían, a él le dolían más. Es un apego que trasciende las fronteras de la sexualidad y las cosas materiales y económicas”.

El cerebro es como un coctel de químicos y hormonas, dependiendo de las sustancias que predominen en él se


LA BÚSQUEDA CIENTÍFICA DEL AMOR

Estamos en la infancia de la neurociencia del amor y aún falta mucho por investigar. En el mundo se han generado estrategias, casi siempre comerciales, para que las personas encuentren a su media naranja.

La más reciente, quizás, es la Escuela Neurocientífica del Amor, que abrió sus puertas en marzo pasado en varias ciudades de España. Su director, el uruguayo Miguel Iglesias, asegura que una escuela así era necesaria. “Estamos en un punto de la historia reciente donde existe una gran cantidad de personas solteras en el mundo y, a la vez, los divorcios se han disparado. En menos de tres años más del cincuenta por ciento de las parejas se han separado. Así que es importante preguntarnos qué es lo que estamos haciendo mal”.

La escuela está basada en las investigaciones de la antropóloga y bióloga norteamericana Helen Fisher. Dentro de sus múltiples estudios, Fisher, intrigada por encontrar la respuesta biológica de lo que nos lleva a elegir a determinada persona, estableció cuatro tipos de personalidad, dependiendo de la sustancia que predomina en el cerebro: dopamina, serotonina, estrógeno o testosterona.

En líneas generales, la dopamina genera individuos impulsivos, arriesgados, aventureros y creativos; la testosterona, líderes, personas racionales, ordenadas y decisivas; los que tienen más estrógeno tienden a ser empáticos, imaginativos y disfrutan de cuidar al otro. Por otro lado, los que tienen más serotonina suelen ser conservadores, rutinarios, tranquilos y tradicionales. Pero nadie es ciento por cierto puro, razón por la cual existen doce perfiles.

También le puede interesar: ¿La práctica hace al maestro? ¿Qué dice la ciencia?

Con base en esto, en 2005, una página web de citas por internet contrató a Fisher para crear un sitio nuevo (www.chemistry.com). Diseñó un test que determina a qué perfil pertenece la persona que busca una pareja así como un algoritmo para elegirle los más compatibles.

Vea tambien: ¿Qué juguete era el más popular en el año de su nacimiento?

Iglesias asegura que el test que utilizan es “más exacto” que el susodicho. Además, la persona recibe la asesoría de un coach para que entienda a qué tipo de persona debería buscar. Los seminarios duran un fin de semana y tienen un costo aproximado de 150 euros ($489.194). También ofrecen un détox emocional para aquellos que han terminado una relación amorosa, entre otras cosas.

El joven uruguayo asegura que la gran parte de estos perfiles sinápticos vienen en nuestro ADN y el resto se termina de desarrollar durante el embarazo. Le resta importancia a los factores externos como la crianza, la cultura o la religión. “Los filtros que se forman a lo largo de nuestra vida afectan nuestra personalidad en no más que un 20 %”, asegura. Un punto de vista que no comparte el neurólogo Leonardo Palacios.

“Los factores externos influyen inmensamente. Nosotros somos una mezcla de una carga genética que nos dieron nuestros padres; de un entorno. Es diferente si nacemos en un país árabe, occidental católico o en un país oriental. Las formas como nos criamos, ver el amor que tenían nuestros padres, la vista, el intelecto, el encanto, el estatus social y económico, todo eso suma. Mi visión es que somos más o menos cincuenta por ciento genética y cincuenta por ciento forma. De acuerdo con nuestra edad y desarrollo uno estará más proclive o no a encontrar una pareja”.

OTRAS OPCIONES

En el mercado hay varias opciones que ofrecen un estudio genético para buscar la pareja ideal. “El riesgo de engendrar hijos con malformaciones o con enfermedades es mayor mientras más parecido genéticamente sea el otro. Así que por un valor aproximado de 2.000 dólares analizan la saliva para ver qué tan compatible es. De paso, revisan los antecedentes penales y civiles”, explica Palacios.

Otros andan comercializando la oxitocina en espray, con el objetivo de mantener la relación de pareja y recuperar su confianza. “Es importante aclarar que estos productos aún no están aprobados por la FDA en Estados Unidos. Tampoco por el Invima en Colombia. Ya se están realizando importantes investigaciones en universidades sobre sus efectos reales y colaterales. Es importante esperar a ver los resultados. Si funciona, sería algo increíble”, concluye el neurólogo Palacios.

*El nombre real fue cambiado por petición de la fuente.

Octubre
24 / 2020

LO MÁS COMPARTIDO

24 noviembre, 2020 VER MÁS
22 noviembre, 2020 VER MÁS
21 noviembre, 2020 VER MÁS

ARTICULOS RELACIONADOS

24 noviembre, 2020 VER MÁS
23 noviembre, 2020 VER MÁS
22 noviembre, 2020 VER MÁS
21 noviembre, 2020 VER MÁS