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Jorge Velásquez, un camino solista a paso firme

El peruano afirma su identidad musical con “6×8”, una canción elogiada por la prestigiosa revista Billboard.

Foto: Cortesía: Jorge Velásquez

El peruano afirma su identidad musical con “6×8”, una canción elogiada por la prestigiosa revista Billboard.

L a historia comenzó con una guita de palo. Cuando era un niño, Jorge Velásquez recibió ese regalo de sus padres, que notaron el niño sacaba canciones de oído. Su hermano baterista fue una gran influencia en esos primeros pasos como músico.

Con la adolescencia, llegaron las bandas de colegio y luego un exilio en los Estados Unidos, donde llegó a trabajar para MTV Latinoamérica y conocer de cerca a los grandes de la industria.

Después de un proyecto llamado Electro Pop, Velásquez decidió iniciar el camino solista. Y lo está haciendo a paso firme. Su primer sencillo 6×8, con producción del argentino Matías Cella, fue elegido por la revista Billboard como uno de los mejores de América Latina en su lista de agosto. Su música va de las influencias de Chabuca Granda al sonido de Fito Páez, siempre con un sello personal.

Vivió en los Estados Unidos por más de diez años. ¿Qué dio esa experiencia para entender el negocio de la música?

Cuando terminé la secundaria, noté que acá en Perú no había muchas escuelas que enseñaran música popular. Mucha gente se iba al extranjero, ya sea Argentina, México o los Estados Unidos. Yo opté por Miami porque allá tenía un familiar, que también es músico.

Vivir allá me dio un rango amplio de experiencias musicales; me refiero a ver bandas grandes y pequeñas, pero de alta calidad musical. Aprendí, de alguna forma, a respetar más la música contemporánea y los colores que hay en América Latina.

La canción 6×8 le dio un empujón a su carrera. ¿Por qué cree que gustó? ¿De alguna forma condensa el sonido que quiere tener en su faceta solista?

El nombre viene de un patrón rítmico afroperuano, que se puede encontrar en el candombe, el festejo y el landó. Con 6×8, quise hacer una canción que defina esa rítmica, pero a la vez sea popular, con estribillo pegajoso y bonito. Pensé en las canciones de la nueva ola, muy honestas con esa épica de los años 60 y 70.

¿Piensa que lo afroperuano está bien representado en el exterior?

Ese género está bien reconocido y tiene bastante respeto en los países del primer mundo, con referentes como Chabuca Granda en su momento. En los últimos años sucede lo mismo con Susana Baca y Eva Ayllón, a quienes el público tiene en un pedestal. Si escuchas mi canción, no se trata de un afroperuano tradicional. Mi música es, en esencia, pop pero seguiré jugando con otros elementos.

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¿Cuál fue el rol de tu productor Matías Cella en lograr este sonido?

Elegí a Matías porque es un gran productor, que trabajó con artistas como Jorge Drexler, Kevin Johansen y Juana Molina. Es un amante de la música orgánica, de los instrumentos de palo y del sonido natural.

Vivimos en una época con mucha tecnología, en la que todo es reguetón y tecnología. Si bien la corriente te lleva a eso, creo que lo antiguo cobra otro valor. Esa apuesta contribuye a que la canción tenga buena respuesta.

Mencionó a Chabuca Grande como una referente. ¿Quiénes más le marcaron el camino en la música?

Mi hermano es un gran baterista y un productor de conciertos en el Perú. Una persona muy metida en la industria musical, que siempre fue un referente en términos de enseñanza humana.

También puedo mencionar a León Larregui, Natalia Lafourcade y Fito Páez. Me gusta mucho el rock argentino. Fito tiene esa cuestión natural que decía; sus discos pueden tener bossa noa, rock, jazz, pop y tango.

Si me muestra su lista de Spotify, ¿qué podría encontrar?

Escucho cosas bien variadas. Ahora, con la ayuda de las plataformas musicales, uno puede escuchar música que de otra forma no hubiera descubierto. Me gustan las bandas con un sonido orgánico; también el rock psicodélico de los años 70. Y también el trabajo de Jon Brion, un productor que hizo cosas con Fiona Apple y Sean Lennon.

La pandemia puso a la industria patas para arriba. ¿Cómo imagina el futuro cuando todo pase?

Desde la época de Los Beatles, la industria está en los Estados Unidos. Había que ir allá para monetizar y llegar a los grandes niveles de fama y masividad. La experiencia en ese país me hizo querer más a mi continente y a mi música. El sentimiento fue: “Quiero estar en América Latina y mostrarle mi música a los gringos…”

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Me interesan los músicos como Fito, Charly García y Chabuca Grande, que lograron ser parte de la industria sin venderse y haciendo música de calidad. En cuanto a la industria, sin dudas estamos en una transición desde antes de la pandemia. No se vendían discos y vivíamos de los shows en vivo. Ahora se dejaron de hacer ambas cosas, pero comienzan a surgir alternativas en plataformas, como YouTube Music. Lo audiovisual también cobró una relevancia mayor.

Quizás sea el momento de reinventarse…

Seguramente. La gente no está con las ganas de escuchar lo mismo que hace un año. No lo creo después de todo lo que están pasando las sociedades. Es momento de analizar la sociedad contemporánea, el racismo, el calentamiento global…

Siento que veníamos con un furor de los DJs, las fiestas y el reguetón; quizás se abran las puertas para los cantautores. El cuerpo y la mente pide algo distinto. Quizás escuchar música para sentirte bien.

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