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Alimentos para el cerebro: ¿qué comer y cuáles evitar?

Una buena nutrición puede ser la diferencia entre un cerebro sano y uno débil.

Foto: ROMAN ODINTSOV / Pexels

Una buena nutrición puede ser la diferencia entre un cerebro sano y uno débil.

U na buena alimentación es clave para el funcionamiento óptimo de nuestro organismo. El cerebro, por supuesto, no es ajeno a esta regla. ¿Sabía que lo que usted come puede influir de forma positiva o negativa en este órgano?

Diners contactó a Fátima Aramburú, licenciada en nutrición y dietética de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón, quien recomendó ocho alimentos para cuidar el cerebro. También mencionó las comidas que es mejor no consumir para evitar ocasionar un daño a esta parte del cuerpo.

Este listado de súper alimentos para el cerebro lo eligió la experta en nutrición basándose en los artículos del neurólogo funcional Dr. David Perlmutter y del profesional en medicina natural, quiropractico y nutricionista clínico Dr. Josh Axe. Para consultar la lista completa puede ingresar al blog de Aramburú en este enlace.

Los interesados en contactar a la doctora pueden hacerlo a través de su página web. Allí también encontrarán una sección con contenidos de interés para su salud. Además podrán deleitarse con las recetas de alimentación en casa para llevar una dieta balanceada.

Lo que debe comer:

Foto: Brenna Huff on Unsplash

Palta:

Abundante en grasas buenas (monoinsaturadas). Da saciedad y mantiene los azúcares controlados (contiene fibra). Provee magnesio y potasio. Es una buena fuente de vitamina K y folato, previene la formación de coágulos en el cerebro. Además mejora la función cognitiva, sobre todo la memoria y concentración.

Aceite de oliva extra virgen:

Otra grasa buena, rica en polifenoles y antioxidantes que protegen el cerebro. Ayuda a mejorar el aprendizaje, la memoria, y a revertir cambios cognitivos asociados con la edad.

Aceite de coco:

Potencia la habilidad de las neuronas para usar energía y reduce la formación de radicales libres (es un antiinflamatorio natural). Ayuda a conservar la memoria.

Salmón (si es posible, salvaje):

Fuente natural de omega 3 que mantiene la salud de las células cerebrales. También estimula el crecimiento de células en el centro de la memoria.

Arándanos:

Altos en antioxidantes, además de una excelente fuente de vitamina C, vitamina K y fibra. Proveen ácido gálico, el cual protege al cerebro de degeneración y estrés. También contribuyen a disminuir la inflamación.

Brócoli:

Alto en sulfurafanos, esenciales para la detoxificación, reducción de inflamación y control de radicales libres. También provee vitamina K y colina, que potencian la memoria. Por último, es una fuente de vitamina C.

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Yemas de huevo:

Ricas en colina, la cual sirve para formar acetilcolina, un neurotransmisor fundamental del cuerpo. Importante en embarazadas para la formación del cerebro en el feto.

También contienen colesterol, un componente importante de las membranas de las células cerebrales. Además, es un antioxidante que protege al cerebro. “Ojo que de agente dañino el colesterol ha pasado a ser considerado un agente protector. Así va avanzando la ciencia”, explica Aramburú en su blog.

Vegetales de hoja verde (arúgula, espinaca, diente de león, kale, etc):

Aportan cantidades importantes de vitamina A, C y K, que ayudan a disminuir la inflamación y proteger al cerebro. También son una buena fuente de folato, magnesio, potasio y hierro.

Ocho alimentos veneno para el cerebro

Foto: Jonathan Borba en Pexels

Azúcares y carbohidratos refinados:

Los carbohidratos refinados no necesariamente saben dulce pero se convierten rápidamente en glucosa. Es como azúcar. Un consumo excesivo no solo incrementa el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2, también hace que la persona pueda sufrir enfermedades crónicas.

A nivel del cerebro su consumo causa inflamación en el hipocampo. Así como reducción en el factor neurotrófico derivado del cerebro, importante para el aprendizaje y formación de nuevas memorias. Todo esto afecta la memoria y se asocia a un riesgo incrementado de padecer demencia. Ejemplos: azúcar (en todas sus formas), dulces en general, pan blanco, arroz blanco, galletas, kekes, pastas, entre otros.

Gaseosas y líquidos dulces:

El consumo cotidiano de estos productos puede llevar a una serie de problemas de salud. Por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer y demencia senil.

Contienen una gran cantidad de azúcar o jarabe de maíz de alta fructosa. Esto afecta aspectos como la capacidad de aprender, la memoria, la función cerebral en general y la formación de nuevas neuronas. Igualmente pueden llevar a una inflamación incrementada a nivel del cerebro.

Grasas trans:

Son los aceites hidrogenados (o parcialmente hidrogenados), presentes en margarinas y sustitutos de la mantequilla. Se ve en productos embolsados de panadería y pastelería.

Por ejemplo, snacks embolsados, galletas, comidas congeladas, papas fritas comerciales, etc. Un consumo consistente de grasas trans lleva a un deterioro cognitivo más temprano. También ocasiona menor volumen cerebral y peor memoria.

Aceites vegetales a base de semillas:

Son altos en omega 6, un ácido graso que promueve la inflamación en el cuerpo. Su consumo puede incrementar el riesgo de enfermedad de Alzheimer y otras condiciones neurodegenerativas.

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La inflamación crónica en el cerebro también se asocia a depresión y otros temas cognitivos. Cuando el cerebro se inflama, disminuye la producción de energía, las neuronas se comunican más lentamente entre ellas y esto puede causar cansancio mental. Ejemplos: aceites de canola, maíz, girasol, soya, ‘vegetal’, etc.

Frituras:

Causan inflamación en el cerebro, llevando a la pérdida de memoria, dificultades para pensar (neblina mental), e incrementar el riesgo de la enfermedad de Alzheimer. Además, pueden llevar a la formación de productos finales de glicación avanzada (AGE’s por sus siglas en inglés), lo cual es perjudicial para el cuerpo en general y para el cerebro en particular.

Comida chatarra:

Llena de grasas trans, azúcares refinados y excesos de sodio. Empeora la regulación de la insulina, promueve la inflamación y el estrés oxidativo. Afecta negativamente la salud del cerebro y puede favorecer la aparición de problemas de concentración, enfermedad de Alzheimer, depresión, etc.

Alimentos procesados:

A muchos productos procesados y empacados les añaden azúcar, grasa y sal para alargar la vida de anaquel. Las personas que los consumen de manera rutinaria hacen constantemente un trueque de conveniencia por nutrición.

Con su consumo se promueve la acumulación de grasa alrededor de órganos vitales (como el cerebro), la reducción del volumen cerebral y disrupciones a nivel de la membrana hemato-encefálica (la cual protege al cerebro de sustancias tóxicas).

Alcohol:

El consumo crónico tiende a encoger la masa encefálica y causar una disrupción en los neurotransmisores que el cerebro utiliza para comunicarse. Un estudio reciente realizado en Francia indica que una de las causas más prevenibles de demencia es el consumo de alcohol. Consúltelo aquí.

¿Conocía estos alimentos para el cerebro?

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Septiembre
30 / 2020

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