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¿Cómo cambió la pandemia el final de los clásicos infantiles?

La autora peruana, Romina Gatti, confinó a los personajes de cuatro relatos y reversionó la historia para demostrar a los niños que se puede sacar algo bueno de la adversidad

Foto: Fiorella Alegría (Ilustración)

La autora peruana, Romina Gatti, confinó a los personajes de cuatro relatos y reversionó la historia para demostrar a los niños que se puede sacar algo bueno de la adversidad

H abía una vez, un lobo que estaba a punto de comerse a la abuela de Caperucita, cuando, de pronto, la señora le pregunta: “Si me comes con qué te alimentarás de aquí a que pase la emergencia nacional”. El feroz animal no supo qué responder, pues no estaba al tanto del edicto que decretaba en el reino una cuarentena.

Para su sorpresa, la anciana se ofrece a cocinarle durante los días de confinamiento, pero le advierte que no come carnes, sino frutas, verduras, quesos y cacao. El lobo quedó desconcertado ante tal revelación: “No tengo otra opción –pensó– más que vivir unos días de lechuga y pimentón”.

Este capítulo titulado “El lobo le cambian la dieta” forma parte del libro Cuentos en Cuarentena. Una publicación escrita en confinamiento por Romina Gatti (Lima, 1984), quien reversionó cuatro clásicos infantiles al introducir a los personajes dentro del contexto de una pandemia y conducirlos a tomar decisiones inesperadas.

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La autora cuenta que tenía el deseo de escribir un texto para niños relacionado con la pandemia. En un principio, pensó en un contenido que sirviera para explicarles las medidas sanitarias o les ayudara a sobrellevar el encierro. Hasta que se topó con Cuentos en verso para niños perversos de Roald Dahl, que inspiró su libro.

“De niña era una consumidora compulsiva de Roald Dahl. Y aún de adulta lo soy, porque me encanta su estilo gracioso y juguetón. Pensando en este proyecto, volví a escuchar Cuentos en verso, que me dio la idea de tomar los clásicos infantiles y proponer una versión distinta, que fuera divertida por el contraste”.

Es así como una pandemia lleva al lobo de la historia de Caperucita a desistir de comerse a la abuela y convertirse en vegetariano. Mientras que la Cenicienta se olvida de ir a la fiesta a conocer a su príncipe y se enclaustra a una habitación llena de libros hasta terminar la carrera de Psicología.

“Las reversiones son un juego, donde cambias la identidad de los personajes y la trama”, explica Romina. “Yo me tomé licencias con los relatos de Cenicienta, Blancanieves, Caperucita y Hanzel y Grettel, cuyos protagonistas se ven obligados a tomar decisiones distintas, más acordes con los valores de nuestra época”.

 

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Sacar lo bueno del encierro

La cuarentena dejó a Romina Gatti confinada dentro un apartamento en Buenos Aires (Argentina), donde estudia Dramaturgia desde hace tres años. Estar sola entre cuatro paredes en un país ajeno y por tiempo indefinido no era una situación cómoda para ella. Así que buscó apaciguar tanta incertidumbre a través de la escritura.

“Yo también necesitaba hacer algo que me divirtiera y que me hiciera reír, porque estaba sola en un apartamento”, cuenta. “Escribir Cuentos en Cuarentena en versos no sólo fue útil, sino bueno para mí”.

“Todos hemos sentido mucho desconcierto por el tiempo detenido”, continúa. “Estábamos acostumbrados a una cotidianidad muy distinta. Nos pasa a los adultos y también a los niños. A ellos les cambió hasta el contacto con sus amigos. De ahí que la idea con el cuento es animarlos a hacer un viaje interior, ante la falta de socialización”.

Cuentos en Cuarentena, por tanto, es una invitación a sacar lo positivo de las circunstancias adversas y a mirar hacia adentro. “Son relatos para que los lectores resalten experiencias tolerables, nutritivas y enriquecedoras. Siempre que estén en condiciones favorables, porque también hay niños que en esta pandemia no la han pasado nada bien”.

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¿Conoce otros clásicos infantiles que puedan ser adaptados a un contexto de pandemia?

Septiembre
28 / 2020


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