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¡Guarde su billetera! Guía para controlarse y no gastar de más

Organizar su presupuesto y evitar las ofertas innecesarias son algunas de las herramientas para no gastar en exceso.

Foto: Sindy Elefante

Organizar su presupuesto y evitar las ofertas innecesarias son algunas de las herramientas para no gastar en exceso.

M i amiga Catalina León* tiene muy buen gusto para comprar ropa. Su clóset guarda vestidos de espectaculares diseños y colores, así como sandalias y bolsos a juego, collares, aretes divinos y maquillaje. “Mi afición es la ropa y no me puedo resistir a gastar. Si veo algo que me gusta a buen precio, ni siquiera me pregunto si lo necesito”, reconoce.

Catalina ha tenido una vida social intensa en la que ha exhibido sus prendas. Pero con la pandemia, su clóset permanece lleno de vestidos que ahora no puede lucir. “Y eso me ha hecho reflexionar, porque yo he gastado mucha plata en ropa toda la vida y siempre vivo a ras con mi salario”, confiesa.

Por fortuna, ella ha mantenido cierto control porque le da miedo endeudarse “mucho”, pero no tiene ahorros ni ha construido un fondo de emergencia que pueda utilizar en caso de necesidad. Si un imprevisto se presenta lo resuelve con un préstamo y paga intereses altos. ¿Le suena familiar esa situación?

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Fernando Fernández, experto en Finanzas Personales, asesor de inversiones y autor del podcast Consejo Financiero, dice que el primer error es no educarnos en materia financiera. Esto no significa que tengamos que aprender cómo convertir tasas de interés anticipadas a vencidas, o trimestrales a semestrales, porque para eso ya existen herramientas en la web.

La educación financiera nos permite llevar una vida plena y responsable en materia de dinero, planear nuestros gastos y proyectarnos en el tiempo para alcanzar un objetivo de vida: comprar un inmueble, adquirir un carro, pagar la educación de nuestros hijos, estar tranquilos o ser financieramente libres para dedicarnos a hacer lo que disfrutamos en la vida.

Con la asesoría de Fernando, quien ha trabajado como asesor financiero durante catorce años y fue reconocido como el mejor podcaster de Colombia en los Latin Podcast Award 2019, por la serie en la que brinda consejos prácticos sobre cómo manejar las finanzas personales, hicimos un inventario de las trampas del gasto en las que solemos caer con frecuencia para gastar lo que no tenemos y quedar con deudas durante un largo tiempo.

Confundir desear con necesitar

Fernando asegura que la mayoría de las decisiones financieras se toma disfrazando el deseo de necesidad. “Pero si evaluamos lo que es una necesidad, tenemos que aceptar que son aquellas básicas: vivienda, alimentación, servicios públicos, educación, impuestos y seguridad social, entre otras”, advierte.


Lo paradójico es que muchos financieros, exitosos en el manejo de los recursos de sus empresas, resultan un verdadero desastre cuando se trata de sus finanzas personales. Puedo dar fe de ello: vicepresidentes y gerentes financieros, que son unos magos para gestionar el dinero de las empresas, deben hasta la camisa y cuando se quedan sin empleo pasan grandes dificultades para atender sus obligaciones.

¿Por qué pasa esto? Porque ante sus grandes ingresos asumen un ritmo de vida que los lleva a desear cada vez más, muchas veces para estar a la altura de sus pares.

No hacer un presupuesto o tenerlo solo para registrar los gastos

Esta es la columna vertebral de las finanzas personales, dice el asesor, porque permite visualizar lo que recibimos y compararlo con lo que gastamos. “La idea es planear el gasto con antelación, una semana antes de recibir el salario o menos, de tal suerte que se tengan en cuenta todos los gastos del mes que llega”, asegura Fernando.

El objetivo del presupuesto es planear, monitorear y controlar el gasto, no solo registrarlo o planearlo. Lo aclaro porque mi esposo tenía la manía de registrar hasta el más mínimo gasto (un parqueadero, un helado o un postre, ¡todo!), pero nunca analizaba al cierre del mes si había gastado más o menos que el mes pasado. Hasta que un día me anunció que nos habíamos gastado casi un millón de pesos en comidas por fuera de la casa. Si bien la advertencia llegó tarde, pues ya nos habíamos comido el presupuesto, sí nos dejó la lección de planear en lugar de solo registrar los valores.

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“El presupuesto es para respetarlo. Si decidimos que para comidas fuera del hogar son 200 mil pesos y en la primera semana llegamos a ese valor, nos toca respetar el compromiso y comer en casa”, dice Fernando. Eso sí, el presupuesto se puede revisar periódicamente para evaluar, de común acuerdo si se vive en pareja, si se debe actualizar algún rubro estimado.

¿Qué se incluye en el presupuesto? Absolutamente todo, desde los servicios públicos y la peluquería, hasta el café que se compra en la cafetería de la esquina o la empanada de la media mañana. Sin olvidar las cuotas de manejo de las cuentas bancarias y de la tarjeta de crédito, todos esos productos tienen un costo que se debe considerar.

Creer en descuentos, promociones o compre 4 y lleve 5

Los seres humanos estamos programados para reaccionar frente a las “ofertas” sin evaluar si en realidad se trata de un precio más económico o si vale la pena gastar más en comprar seis rollos de papel para la cocina en lugar de los dos que usualmente se compran, solo porque estaban en descuento.

El truco funciona tan bien que ahora la mayoría de los almacenes permanece en temporada de descuento y las marcas envían mensajes de texto los días previos al fin de semana con el anuncio de fantásticas ofertas para lanzar sus anzuelos. Fernando señala que es tan impactante hablar de descuento que, por eso, el primer día sin IVA se vendieron 5,4 billones de pesos, lo que equivale a cuatro veces las ventas de un día normal.

Ante esta “trampa de gasto” es clave preguntarse si tiene sentido pagar el doble de lo usual para llevar un rollo de papel adicional. Si el mes pasado pagó 3.500 pesos por dos rollos y la oferta es pagar 7.000 por cinco, lo único cierto es que va a gastar 3.500 pesos que no tenía presupuestados para los rollos de papel ese mes. Y si en cada pasillo se deja envolver por los descuentos, será fácil que termine también por duplicar su gasto del mes.

Precios grandes que se hacen irresistiblemente pequeños

Esta es una estrategia muy atractiva: un artículo de mayor valor se hace más deseable cuando se ofrece la opción de pagar “miniprecios” mensuales, mediante un crédito. Así, un celular de última generación de 4 millones de pesos se ofrece a tan solo 150.000 pesos mensuales, pagaderos durante tres años. ¿Necesitaba el equipo más espectacular para sentirse bien y a la moda? “No, pero yo me lo merezco porque para eso trabajo duro”… (no se avergüence, yo también lo he dicho en varias ocasiones y luego me he arrepentido).

Dejarse tentar por el sentimiento de escasez

Revise los anuncios, mensajes y correos que recibe a diario con informes de ofertas y encontrará un pequeño texto que dice: “Solo 50 unidades” o “unidades limitadas”. Ese sencillo texto le despertará el afán de gastar ante el sentimiento de una eventual pérdida de la oportunidad. Debo aceptar que no es fácil, muchas veces he tenido que hacer grandes esfuerzos para darme una vuelta de cinco minutos y no ceder ante el impulso de adquirir uno de “los pocos productos” aún disponibles.

Siempre que he resistido la tentación he visto, a las pocas semanas, que los estantes se vuelven a llenar con el mismo producto y al mismo precio. Puro truco de marketing.

Usar siempre dinero plástico

Pagar un producto duele, puede parecer paradójico, pero al deshacernos de nuestro dinero experimentamos una sensación de pérdida que mágicamente disminuye cuando, en lugar de unos billetes, extendemos un plástico. “Esto ocurre porque con el dinero plástico no se siente la transferencia de lo que se está pagando”, explica Fernando. Así las cosas, se tiende a gastar en propinas más generosas cuando se paga con tarjeta que con efectivo, entre otras. Las tarjetas débito y crédito son útiles, pero deben manejarse con responsabilidad y siempre apegados al presupuesto establecido para no tener después arrepentimientos.

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Antojarse en combo

De acuerdo con Fernando, en este, denominado efecto Diderot, los almacenes organizan y ambientan sus productos para crear la necesidad de gastar en otros artículos que “combinan o hacen juego”.

“Ese bolso quedaría divino con estos zapatos, esta bufanda y las gafas de sol que te quieres llevar”… y ¡zaz!, caemos en la trampa de gastar porque el vendedor nos puso encima todo y nos hizo ver “divinas”, creándonos la falsa sensación de que ya somos dueñas de cada objeto y que si no los compramos vamos a sentir la pérdida.

Pero hay casos más graves. Tengo un primo que compró un nuevo sofá y cuando lo instaló sintió que la mesa del comedor no cuadraba con su nuevo y lindo mueble, así que adquirió una con más estilo; por ahí derecho se enamoró de una lámpara preciosa que hacía juego con los muebles y decidió también cambiar las cortinas. Al final del proceso, redecoró hasta el cuarto principal y todo con un cómodo crédito de consumo a 36 meses. Así funciona el efecto Diderot y apuesto a que usted lo ha experimentado en varias ocasiones.

* Nombres cambiados por petición de la fuente.

Estrategias para ser inteligentes a la hora de gastar

• Respete el presupuesto a muerte. Antes de gastar en algo que no necesita, sino que desea, dese una vueltica por el almacén o cuente hasta cien. Seguro que comenzará a cuestionarse si realmente vale la pena incumplir su compromiso.

• Separe por lo menos un 10 % de sus ingresos para crear un ahorro que le permita cumplir un anhelo: irse de vacaciones, reunir la cuota para comprar su casa propia, remodelar su vivienda, invertir en su libertad financiera.

• Invierta en su educación financiera. Hoy existen muchas opciones para aprender a manejar sus finanzas y vivir más tranquilo.

• Constituya un fondo para emergencias con una asignación mensual, que puede ser también el 10 % de su ingreso. La pandemia mostró que muchas personas pueden tener coyunturas en las que sus ingresos se afectan. Así que lo más sabio es asignar cada mes un porcentaje de los ingresos para construir un fondo que nos permita contar con recursos suficientes para cubrir los gastos de, por lo menos, dos meses.

• Ayude a otros. Identifique causas que le permitan apoyar a personas o comunidades menos favorecidas, así creará una espiral de bienestar que redundará en su propia vida.

Agosto
29 / 2020