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Finca 314: cinco generaciones de mujeres pisqueras

Con una bodega de pisco activa desde 1821, Finca 314 es sinónimo de tradición. Diners habló con Claudia Moquillaza Robatty sobre la historia detrás de la marca.

Foto: melanieleondesign ⁣⁣/ Instagram Finca 314

Con una bodega de pisco activa desde 1821, Finca 314 es sinónimo de tradición. Diners habló con Claudia Moquillaza Robatty sobre la historia detrás de la marca.

E n la soleada provincia de Ica, en medio del desierto, los viñedos y los museos, hay una historia familiar que lleva casi dos siglos construyéndose. Claudia Moquillaza Robatty hace parte de la quinta generación de mujeres pisqueras, quienes, a través de la bodega boutique Finca 314, trabajan para conservar las tradiciones que trae consigo el pisco. La bebida emblema del Perú.

“Continuamos con las técnicas ancestrales de elaboración del pisco que tenía la tatarabuela Etelvina. Hoy, somos afortunadas de contar con nuestra abuela Julia y a través de ella compartimos muchas vivencias”, explica Claudia, gerente comercial de Finca 314.

“Somos tres hermanas, Claudia, Gabriela y Fátima, quienes trabajamos con Carmen nuestra madre. Juntas nos encargamos de reflotar estos anclajes familiares a través de nuestras bebidas de alta gama”, agrega.

El pisco es más que una bebida para los peruanos. La historia sobre su llegada al país se da junto con los viñedos, y es atribuida a los conquistadores españoles de mediados del siglo XVI. 

Se dice que fue el Marqués Francisco de Caravantes, quien los trajo probablemente desde las islas Canarias. Desde entonces se convirtió en la bebida insignia de una nación. Tanto que un siglo después comenzó a producirse a gran escala en Ica, Lima, Moquegua, Tacna y Arequipa.

Claudia Moquillaza habló con Diners y explicó cómo el amor por el pisco llevó a su familia a crear Finca 314. Además, de mantener a flote una bodega que está activa desde 1821.

 

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Un pisco para cada integrante de la familia: 

Mientras la mayoría de los niños esperaban sus vacaciones para quedarse en casa o ir a la playa, Claudia deseaba el fin de las clases solo para poder visitar a su bisabuela en el campo. Allí, entre mangos, árboles centenarios y viñedos, empezó su amor por la tradición familiar del pisco. “Siempre nos esperaba con ese pan a leña. Recuerdo que ella (su bisabuela) iniciaba el día a las 5:00 a.m. con su shot de pisco; no podía faltar”.

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Quizás fueron esos recuerdos de niñez lo que la motivó a dejar su carrera como auditora financiera en una multinacional, para empezar a dedicarse a reflotar la bodega familiar con la que, cinco generaciones atrás, su tatarabuela destilaba artesanalmente el pisco desde 1821.

Esta idea surgió mientras cursaba una maestría. Sin saberlo, su proyecto final del MBA iba a ser el inicio de lo que hoy se conoce como Finca 314.

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“Mi tesis fue sobre internacionalizar marcas de elaboración tradicional bajo un concepto boutique. Luego renuncié a mi trabajo y decidimos en familia reflotar esta bodega ancestral. Mi padre, Don Reynaldo, fue quien nos ayudó a capitalizar la empresa y nos dio el soporte para continuar con el proyecto”, cuenta Claudia.

Gracias a esto y con el apoyo de sus hermanas, lograron abrir una línea de productos en la que se representa la personalidad de los integrantes más importantes de la historia familiar. Un homenaje de la nueva generación para aquellos saberes que les marcaron sus caminos. 

1. Don Reynaldo es una línea en honor al padre; un pisco elegante y puro.

2. Pisco mosto verde Etelvina. En honor a la tatarabuela que inició la tradición. Una mujer una mujer fuerte,luchadora,trabajadora y noble.

3. Mistela Rosa Victoria, una línea dulce y carismática para la hija mayor de Etelvina.

4. Pisco puro 1959, un homenaje al año de nacimiento del padre de Claudia.

5. Licor de Fresa FÁ. En honor a Fátima Moquillaza Robatty, la hermana menor de la quinta generación de mujeres pisqueras. Una línea joven de licores con la frescura de la juventud.

“La norma peruana dice que puedes reposar el pisco mínimo 3 meses. Sin embargo, para obtener una mayor calidad, nosotros esperamos al menos doce meses de guarda en tanques de acero inoxidable”, comenta Moquillaza. Incluso, hay mistelas que reposan hasta 24 meses.

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¿Cómo adaptarse a tiempos de pandemia?

La pandemia causada por el COVID-19 afectó a gran parte del mundo empresarial y Finca 314 no fue la excepción. Debido a la pandemia, tuvieron que pausar sus visitas guiadas por los campos de la marca. Además, suspendió temporalmente su proyecto de enoturismo basado en una experiencia pisquera.

No obstante, el impacto al momento de acatar los protocolos de salubridad impuestos por el Gobierno Nacional fue mínimo. Sin saberlo, gracias a su certificación HACCP, que acredita la inocuidad de la plantas, Claudia y su familia ya se encontraban preparadas para afrontar una situación como esta.

“¿Cómo nos afectó la cuarentena? Nos ayudó a tener más cuidado y poner más atención a los controles. Igual nosotros ya contábamos con todos los protocolos de seguridad. Estábamos preparados desde antes con toda la indumentaria: mascarillas, guantes, equipos especiales para ingresar a la cava y a las cubas de fermentación, etc. Cada área tiene sus protocolos de ingreso, incluso desde cuando recibíamos visitantes”, explica Claudia.

Cuentan con una línea de joyería y trabajan en cremas corporales usando siete de las ocho cepas pisqueras existentes. Actualmente están mejorando sus plataformas ecommerce para potenciar sus canales de ventas B2B. Además de fortalecer su proceso de internacionalización: están en Madrid (España) y en Río de Janeiro (Brasil).

Fortalecer la figura de la mujer pisquera: 

finca 314

La mayor empleabilidad de los fundos agrícolas en el distrito de Santa Vicenta, Santiago, la tienen los hombres. Es por ello que, respetando la tradición heredada de sus referentes femeninos desde 1821, decidieron enfocar su proyecto en empoderar a las mujeres pisqueras de la zona.

“Decidimos darles trabajo a las mujeres que han crecido en el campo y que lo conocen perfectamente. Ellas nos ayudan durante el proceso de cosecha y en algunas etapas del año en los cultivos. Es una forma de colaborar a que lleven un incentivo económico a casa”, comentan.

A la fecha trabajan con más de 60 mujeres cosecheras en los viñedos de la familia. Para más información sobre Finca 314 puede consultar esta página web.

 

 

Junio
30 / 2020

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