Clases de teatro online para niños, una opción para la cuarentena

Teatro online - ValeCasting

Una escuela argentina dicta talleres para niños de toda América Latina a través de Zoom. La actriz y docente Ana Barletta cuenta cómo es la propuesta y el valor del teatro en el contexto del encierro.

El encierro no es fácil para nadie, pero quizás los adultos tienen más herramientas para enfrentarlo. Los niños, según relatos de los padres, ya están sufriendo las consecuencias del confinamiento prolongado, pese a algunas salidas breves.

¿Cómo podemos ayudarlos? Y, principalmente, ¿Qué alternativas le ofrecemos a su menú de entretenimiento?, ¿El teatro puede ser una opción? El desafío es no caer en el consumo de material “poco nutritivo” que circula en las redes.

Ana Barletta, actriz y docente argentina con amplia experiencia en el mundo del teatro infantil, forma parte de “La Escuela”, un centro de formación de la empresa de talentos Vale Casting, creada por Valeria Del Yesso.

Ahí trabajan con niños y sus familias desde hace 20 años, ahora, en tiempos de cuarentena, lanzaron un taller de juegos teatrales que se dicta desde Buenos Aires, pero están invitados los niños a partir de los tres años de cualquier país de la región, incluido Perú.

“Creemos que es un buen momento para encontrarnos, jugar juntos y, desde casa, poner el cuerpo en movimiento”, dicen las profesionales sobre el taller que se ofrece a través de la plataforma Zoom.

Barletta cuenta cuáles son los desafíos de la virtualidad en la enseñanza y cómo el teatro online ayuda a los niños en estos días aciagos.

Ana Barletta teatro

Ana Barletta, actriz y docente de teatro.

¿El taller siempre ha sido virtual?

Comenzó de forma presencial, con varios grupos de acuerdo a la edad de los chicos. Cuando se declaró la cuarentena, quisimos continuar con los talleres que ya estaban funcionando desde inicios de marzo.

¿Cómo cambiaron el contenido a raíz de la virtualidad? En el teatro, la presencia del cuerpo es fundamental…

Eso que mencionas es lo más difícil, sostuvimos los talleres por las ganas de continuar y seguir haciéndolos. En las primeras clases por Zoom experimentamos qué ejercicios resultaban más atractivos y cuáles no lo eran tanto.

Por ejemplo, los ejercicios interactivos -cuando los chicos actúan con un otro- no tenían tan buen resultado, pero sí funcionaban los que tenían una pauta clara de movimiento, de acción y de actuación, que cada uno pudiera hacer solo desde casa. A la vez, todos lo están haciendo al mismo tiempo.

También juega un papel muy importante la entrada en calor, la preparación para llegar a escena y el abordaje de los textos desde distintas emociones. Vamos creciendo en el trabajo corporal y expresivo.

Esta situación es nueva para todos. ¿Qué aprendizaje les está dejando el teatro online?

Los chicos en sus casas tienen menos espacio y necesitan moverse; tenemos en cuenta esa necesidad de despertar el cuerpo. Hay momentos de música, de bailar y de sacar cosas afuera. Otro momento lindo y muy valorado de la clase es el de la relajación. Aunque no nos damos cuenta, no hacer nada genera un montón de tensiones.

¿Cuáles son los nuevos requerimientos para estos encuentros virtuales?

Lo primero fue vencer una barrera; algo que para todos fue muy raro al principio. Ellos se dieron cuenta -y lo expresaron- de la necesidad de tener un espacio íntimo dentro de la casa.

No quieren que sus padres los vean haciendo los ejercicios; quieren estar, aunque sea por un momento, abstraídos de toda la dinámica familiar.

Muchos les pidieron a los papás que los dejaran solos. Lo que más necesitan es el juego y socializar ese juego. En las clases, por momentos, nos reímos todos de lo mismo. Hay un algo compartido.

Teatro online con niños

¿Proponen el uso de objetos que hay en casa para ese juego compartido?

Sí, a veces se ponen pautas de una clase a la otra. Por ejemplo, en la próxima todos vienen con un personaje de terror. Ellos usan los recursos que tienen en casa: la camisa de papá, el sombrero del hermano… En fin, con poco ya tienen un personaje. No necesitamos tantas cosas para crear. La idea es despertar el imaginario con lo poco que tenemos.

Dan clases a chicos a partir de los tres años. ¿Cómo es la dinámica con los más pequeños?

Por ejemplo, funcionó mucho el juego a partir del cine mudo. Ahí cobra una importancia vital el cuerpo y la expresión; trabajamos a partir de pautas de improvisación. Otra cosa que resulta mucho son las dramatizaciones. Son historias narradas que ellos van actuando en tiempo presente. Así abren el imaginario que les permite actuar la situación.

¿Por qué cree tan importante que un chico tome clases de teatro?

Vivo en carne propia el tema de las pantallas porque tengo dos hijos de tres y siete años. Siento que significa muchas cosas a la vez; ahora todo sucede a través de las pantallas. Puede ser una videollamada con la abuela o jugar a la PlayStation. Está bueno reconocer esas diferencias.

Nosotros proponemos una clase por Zoom, con interacción, en la que el fin no está en la pantalla. Otra cosa muy diferente es la pasividad. La idea es que los chicos se muevan, creen cosas y se imaginen otros mundos. Si nos apagamos nosotros y apagamos a nuestros hijos, estaremos muy mal.

Las clases sirven para socializar, soltar y conocernos expresivamente. Después del aburrimiento, hay que encontrarse con cosas valiosas. El teatro online es una de ellas.

Información

“La Escuela” dicta talleres de teatro online para niños desde Buenos Aires para toda América Latina. Más información en Instagram y Facebook.

 

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