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Sandboarding: volverán los días para ‘surfear’ en la arena

El sandboarding es un deporte extremo que despierta emociones, un desafío para poner en la lista de pendientes cuando viajar sea posible de nuevo.

Foto: Cortesía Jhonny Johao Ecos

El sandboarding es un deporte extremo que despierta emociones, un desafío para poner en la lista de pendientes cuando viajar sea posible de nuevo.

E n días de cuarenta la cotidianidad se muestra con mayor frecuencia en las redes sociales. Cada quien comparte, a su modo, cómo vive el confinamiento. ¿Qué cosas nuevas probar o aventuras repetir cuando se permita viajar de nuevo? Un deporte extremo puede ser la opción para darle una gran bienvenida al periodo en el que los abrazos vuelvan a ser válidos.

El sandboarding es una experiencia extrema, ideal para volver a sentir emociones fuertes después de un periodo de quietud y aislamiento. Perú es un destino cada vez más apetecido por los turistas para practicar este deporte. La combinación de adrenalina con una enorme sensación de libertad, bajo el sol y en medio del desierto de la costa pacífica, lo han convertido en una actividad turística cada vez más solicitada por los extranjeros en la última década.

Yamid Buitrago es un turista colombiano que en 2012 se dejó tentar por su guía cuando le ofreció probar algo nuevo y diferente en su recorrido por Perú.

Fue así como llegó hasta el Oasis de Huacachina, en Ica, se subió a una tabla y se deslizó entre las dunas. Una experiencia que califica como increíble y que sin duda volvería a repetir. “La velocidad, la adrenalina, el paisaje, en fin, fue un mix de increíbles experiencias”, señaló.

Una geografía privilegiada

Rafael Motta es el gerente de Sand Ride Lima, empresa de promoción turística que desde 2014 ofrece la experiencia de sandboarding al sur de la capital peruana, en las dunas de Chilca. Motta afirma que es una actividad en crecimiento y que son turistas provenientes en su mayoría de Estados Unidos, Canadá, Italia, Colombia, Costa Rica y Ecuador, los que más la solicitan.

Los lugares más populares para realizarla en Perú son Cerro Blanco (la duna más alta del mundo, que se alza a 2080 metros y está ubicada en Nazca; y el Oasis Huacachina, en Ica, conocido como la capital mundial del sandboarding. Pero también, hacia el sur, en Acarí, se puede encontrar la duna Toro Mata, que tiene el descenso más largo del mundo (1800 metros).

¿Quiénes pueden practicar sandboarding?

Aunque es un deporte extremo de alta exigencia, su práctica es accesible a casi todas las personas. “Lo interesante de este deporte es su versatilidad. Tanto niños, jóvenes, adultos, y adultos mayores pueden practicarlo. No es recomendado para embarazadas, personas con problemas cardiacos, respiratorios o de columna”, destaca Motta.

Por su parte, Engels Huamáni, encargado de operaciones de la empresa Viajeros Club, afirma que debido a la adrenalina que el sandboarding genera, es recomendado para personas entre 18 y 50 años que cuenten con óptimas condiciones físicas.

“Lo bonito cuando ofrecemos el tour es brindar la experiencia de vencer los miedos, generar adrenalina y despertar muchas emociones”, afirma Huamáni, quien además enfatiza en que la actividad debe practicarse siempre bajo las medidas de seguridad exigidas y cumpliendo las indicaciones del guía o instructor.

El equipamiento

Para practicar sandboarding se requiere un casco de protección, botas (preferiblemente con sistema de pasadores) y gafas de protección solar. Estos tres elementos son similares a los que se usan para la práctica de snowboard. Se realiza con una tabla especial para el contacto con la arena que es resistente para descensos a gran velocidad. Las empresas que ofrecen esta experiencia proveen el equipamiento necesario y una inducción básica con acompañamiento profesional.

Quienes llegan a las dunas buscando hacer sandboarding son, generalmente, turistas que aman los deportes extremos o deportistas aficionados que también han practicado snowboarding, skateboarding o surfing, entre otros, similares en cuanto a las sensaciones que generan y a las habilidades que requieren para el dominio de una tabla en movimiento.

No obstante, en la arena el desafío tiene otras variables que lo hacen muy exigente, como el sol y el viento. A quienes nunca lo han practicado se les recomienda deslizarse sentados.

“Un tip importante es tener mucha paciencia, ya que caminar en las dunas por primera vez puede ser frustrante. También es importante prestar mucha atención durante la instrucción del guía y respetar las medidas de seguridad para evitar accidentes”, explica Motta.


Previo al descenso se hace un reconocimiento del área para verificar que la duna esté en la condición apropiada para la actividad. También se dispone de un botiquín de primeros auxilios y de botellas de agua.

“Para los turistas sin experiencia en este deporte la instrucción que les brindamos consiste en ayudarlos a controlar el equilibrio en la tabla, a frenar, a deslizarse en diagonal, entre otros aspectos técnicos. De todas formas, siempre garantizamos que vayan acompañados de un instructor y con el equipamiento adecuado”, precisa Anthony Morales, quien practica este deporte desde hace doce años y ha participado en campeonatos nacionales e internacionales.

Los planes

Viajeros Club ofrece la experiencia de sandboarding en Nazca e Ica. El servicio consiste en un tour de una hora en el que se llega a las dunas a bordo de un jeep o dunes buggy. Una vez en el lugar las personas pueden deslizarse en tabla. La actividad se realiza por turnos, el más solicitado es el último porque permite apreciar el atardecer en el desierto, un espectáculo que corre por cuenta de la naturaleza, comenta Engels Huámani, encargado de operaciones de esta agencia de turismo.

“Este plan tiene un precio de 20 dólares por persona en servicio compartido e incluye la tasa de impuesto. Para llegar a la Huacachina, en Ica, se debe tomar un bus en Lima con destino a Ica (el recorrido termina en el centro de la ciudad), una vez allí se puede abordar un taxi hasta el Oasis de Huacachina que está a unos 12 minutos, desde este último punto se realiza el tour”, agrega Huámani.

El mismo servicio en Ica lo ofrece Tony SandRider. El nivel básico para turistas sin experiencia cuesta 20 dólares por persona, en esta opción generalmente el turista desciende acostado o sentado. También ofrecen un nivel para profesionales a 40 dólares, en promedio, e incluye equipamiento especial para practicar sandboarding de pie.

Vea tambien: Ejercicio en vacaciones: una rutina para mantenerse en forma

“Además del acompañamiento grabamos las experiencias con una cámara GoPro y al finalizar la actividad compartimos las imágenes para que los turistas tengan documentada su aventura”, afirma Anthony Morales, gerente de Tony SandRider, quien además de practicar el deporte combina esa actividad con su empresa y con una escuela deportiva para los aficionados que desean tomar cursos de perfección de técnica o para iniciarse en este deporte.

 

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Quienes llegan a Lima y no tienen el tiempo o los recursos para distanciarse mucho de la capital pueden escoger el plan de Sand Ride Lima, que consiste en una sesión de medio día con traslado incluido en vehículo desde el hotel hasta la costa pacífica en las dunas de Chilca.

Posteriormente se realiza un paseo en el desierto a gran velocidad (para los que disfrutan las experiencias extremas), hasta llegar a la cima donde se hace la inducción para el descenso. Este plan incluye snacks y bebidas. Su costo promedio es de 100 dólares por persona.

Un joven experto

La pasión por este deporte extremo ha crecido tan rápido en Perú que además de incrementar el turismo ha motivado a jóvenes peruanos a adoptarlo como disciplina deportiva. Jhonny Johao Ecos, es uno de ellos.

Sandboarding

Tiene apenas 17 años y ya es doble campeón mundial de sandboarding (SWC-BigAir y SWC-Slalom, ambas en 2019) y campeón del Dragon Fest, en Chile (2019). Además, ha sido tres veces campeón nacional de sandboard en Perú.

En 2014, cuando aún era un niño, empezó a practicar este deporte atraído por dos aspectos principales: lo extremo y poco común. Rápidamente, Jhonny mostró gran habilidad para dominarlo. Tan solo un año después de iniciarse en este mundo de adrenalina y velocidad participó en tres etapas del Circuito Nacional de Sandboard y en todas ocupó el primer lugar. En la Sandboard World Cup realizada en 2019 se ubicó tercero.

La actividad que para muchos puede ser una aventura extrema de verano o una experiencia que se disfruta en vacaciones, es para Jhonny una pasión que lo mantiene entrenando con esfuerzo y disciplina desde hace seis años. “Practicar sandboarding como disciplina competitiva es un proceso que requiere de mucho tiempo y paciencia. Te vas a caer varias veces, algunas caídas serán fuertes, eso es quizás lo más difícil, pero hay que seguir entrenando a pesar de ello. Me formé en la escuela de la empresa Sandboarding Perú, que tiene un proyecto social con jóvenes y niños y ofrece cursos gratuitos de sanboard en ICA”, expresa.

Jhonny Johao Ecos

Adquirir una destreza a nivel competitivo o experto como la de Jhonny requiere de, mínimo, cinco años de entrenamiento constante. Para un nivel intermedio, en el que se puede tener un control de la tabla y lograr un descenso tranquilo, se necesita de un año de entrenamiento.

Marzo
31 / 2020


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