Claudia Peschiera: la diseñadora que se toma la vida con humor

Claudia Peschiera se hizo famosa en Instagram como “Barbie Chifa”. Creó su propia marca, “Árida”, y publica videos con un humor muy particular. Su idea de la libertad y las formas de enfrentar los prejuicios.

Cuenta la historia que Claudia Peschiera, un día, se peleó con sus padres. Estaba desorientada y no quería seguir ciertos mandatos familiares. Tomó su carro y su perro y salió por las rutas peruanas sin rumbo fijo. Cuando llegó a Máncora, se dio cuenta de que no tenía suficiente dinero para ir mucho más lejos.

Entonces, comenzó a buscar trabajo. Tocó algunas puertas que no se abrieron. El único lugar que le ofreció algo fue un restaurante de comida chifa, ubicado al borde de la ruta. Así se convirtió en la chica que entregaba los volantes promocionando los platos de la casa. Como es rubia, al poco tiempo, la apodaron “Barbie Chifa”. Ellos no sabían que ese sobrenombre sería parte de su identidad virtual.

Pasaron algunos años desde aquella anécdota, pero el apodo ya se convirtió en una suerte de marca registrada en el mundo de las redes. Estudió diseño de modas en la Universidad de Palermo (Buenos Aires), creó su marca, Árida -con estilo boho chic- y combinó su tarea de emprendedora con la producción de videos de humor en su cuenta de Instagram (@barbiechifa), que está cerca de los 30 mil seguidores.

Se formó en Buenos Aires. ¿Qué le dio su paso por la Argentina?

Me dio independencia y autonomía. Allá aprendí a ser autosuficiente y ser responsable con mis tiempos. La gente es muy creativa y tiene un humor bastante único; quizás diferente al resto de los países de América Latina. El primer año me costó un poco, pero después ya no quería regresar al Perú -se ríe-. Me gustaba mucho.

Pero comenzó estudiando Administración de Moda en la Universidad del Pacífico. ¿Sirvió de algo esa formación inicial?

No me gustaba esa carrera. Creo que la hice para agradar a mis padres, a los que no sabía cómo decirles que no quería hacerla. Por eso fue que viajé sin rumbo y terminé en ese restaurante al lado de la carretera en Máncora.

Después de sus estudios, creó la marca “Árida”. Varias de las colecciones tienen la palabra “free”. ¿Qué significado le da usted a la palabra, además del convencional?

La marca que he creado está inspirada en los paisajes de Paracas, una gran reserva natural en el medio del desierto, con playa y una reserva de aves. Crecí en ese lugar y me parece un sitio sin límites; cuando ves el desierto sientes la infinidad de arena y más allá el mar. Eso me hace sentir libertad. Y mucho de los conceptos para mi marca salieron de la aridez del desierto.

¿Se refiere a esa aparente nada del desierto como inspiración?

Creo que ahí la creatividad vuela y siento que no hay límites. Ese paisaje me dio alas para crear mi primera colección. Empecé con los cueros, que traía de Buenos Aires; luego fui creando complementos más accesibles a todo el mundo, como calzas, remeras y polos. Con el tiempo, eliminé por completo el cuerpo. No uso más elementos de origen animal.

¿De qué manera definiría a la mujer que usa Árida? ¿En qué mujer piensa a la hora de crear?

Pienso en una mujer joven y segura. Mi marca está pensada para mujeres de entre 25 y 35 años. Actualmente, yo tengo 29. Su estilo es independiente, que tiene un trabajo y sabe lo que quiere para su vida.

Además de su carrera como emprendedora y diseñadora, se hizo conocida por sus videos. ¿Qué lugar ocupa el humor en su vida?

El humor es mi terapia. Hago esos videos cuando dejo de trabajar y me voy a descansar. Siempre digo que, en mi creatividad, pienso en el “idioma meme”. La gente comenzó a engancharse con mi forma de ver las cosas.

¿Tuvo que enfrentar prejuicios al montar su marca? ¿Cuáles fueron los más frecuentes?
Cuando comencé con Árida, surgieron varias marcas como la mía. Eso requiere mucha persistencia y constancia para salir adelante, en un contexto de mucha competencia. Aparte yo tengo un estigma: me consideran hueca y vacía.

¿A qué se refiere?

Para alguna gente, es la imagen que doy. La típica rubia, un poco hueca y superficial. Cuando me conocen, cambian esa percepción. Es un estigma que siempre me acompañó. Decían que mi marca no iba a llegar muy lejos y que era la típica hijita caprichosa de papá que quería tener su marca.

¿Cómo se lleva con esos preconceptos?

No me enojo con esas cosas porque me resultan divertidas. Lo tomo con gracia e incluso, a veces, me favorecen.

¿La favorecen? ¿En qué podría resultar ventajoso?

Son cosas que no me desaniman ni les presto tanta atención. Quizás, si me subestiman, puedo llegar más lejos. Mi abuela tenía una frase muy bonita: “Que no te vean venir…”.

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