Cinco consejos para mantener sus defensas altas

Mantener sus defensas altas no debe ser un reto si usted está bien alimentado, hidratado y hace por lo menos un poco de ejercicio a la semana. ¿Qué otras cosas se pueden hacer? Aquí le contamos.

Roberto y sus dos amigos han trabajado para la misma compañía durante tres años. De hecho, sus puestos están en la misma esquina. La diferencia entre ellos es que Roberto casi nunca se resfría, coge una gripa o sufre de amigdalitis. Sus amigos, impávidos, intentan encontrar una razón. ¿Será su anatomía, que desciende de personas con defensas súper armadas o se toma cuanta píldora natural encuentra?

Sus amigos no entienden qué es lo que tanto hace Roberto, pues desayunan, almuerzan y prácticamente cenan juntos, debido a las largas jornadas que deben cumplir en su oficina. Sin embargo, ante tanta duda y cuchicheo, Roberto revela que todo empieza con una rutina en casa y que replica en la oficina, porque está convencido de que los pequeños hábitos saludables ayudan a tener un mejor estilo de vida, a tener defensas altas ante cualquier cambio de clima o ataque de gripes virales.

Así también lo revelan las universidades de Harvard y de Texas, quienes publicaron aquellos hábitos que debe poner en práctica para que sus defensas combatan los virus y bacterias que hay en el ambiente.

No compre vitaminas que no necesite

 

Un estudio de la universidad de Harvard reveló que aquellos productos que dicen aumentar o respaldar al sistema inmunitario tienen poco sustento científico. De hecho, aseguran que no existe un producto en el mundo que estimule las células inmunitarias de forma directa, que lo que pasa con el exceso de vitaminas es que el cuerpo las va a desechar si no las necesita.

“Las células y vitaminas adicionales se eliminan entre sí a través de un proceso natural llamado apoptosis. Nadie sabe cuántas células o vitaminas son la mejor combinación para ayudar al sistema inmunitario. Lo único que funciona es tener un buen equilibrio entre dieta, sueño y ejercicio”, comenta el doctor Luis Miguel Vence, doctor en Inmunología de la Universidad de Harvard, en la publicación.

Comer más proteína

 

Existe la creencia de que para acelerar el metabolismo y fortalecer las defensas es necesario comer 6 veces durante el día. Sin embargo, no se trata de frecuencia, sino de la calidad de la comida.

Esto fue comprobado por un estudio de la Universidad de Texas, Estados Unidos, que se comprobó que los pacientes aceleraron su metabolismo con menos comidas, pero con más alto contenido proteico.

Se recomienda practicar una vez a la semana el ayuno intermitente, que se refiere a no desayunar al menos un día de la semana, y almorzando con comidas llenas de nutrientes, grasas saludables, proteínas y carbohidratos complejos, lo que se puede traducir en un tazón de espinaca, salmón, frutos secos, huevos, zanahoria, quinua, miel, avena, entre otros.

Si desea practicar el ayuno intermitente acuda a su nutricionista de confianza.

Evite los siguientes alimentos

 

Una de las diferencias sustanciales entre Roberto y sus amigos es que entre comidas evitaba los embutidos, paquetes, bebidas saborizadas, granolas y helados fritos porque prácticamente todos contienen conservantes, sustancias químicas, saborizantes, azúcares y grasas que no aportan nada a la nutrición.

Además de no aportar nada, también afectan el buen funcionamiento del hígado, que procesa todas las sustancias químicas, al igual que los riñones, el sistema nervioso y el inmunitario. Este último es uno de los más afectados porque no está recibiendo los nutrientes y vitaminas para combatir las infecciones y bacterias que hay en el medioambiente.

“Si se quiere cuidar contra las gripes y resfriados comunes, coma alimentos ricos en flavonoides (antocianina), que fortalecen las defensas del tracto respiratorio, funcionan los arándanos, las cerezas, saúco, moras, uvas, ciruelas, higos, manzana roja, remolacha, lechuga morada, ajo, rábano y pimentones”, describe la doctora Andrea Braakhuis de la Universidad de Auckland de Nueva Zelanda.

No estar sentado por más de dos horas

 

Sabemos que las jornadas matutinas se pueden extender hasta 10 horas diarias. Bien sea porque toca entregar un informe o porque está atrasado en esa cuenta que debe entregar mañana. Ojo, también aplica para aquellas personas que trabajan de pie durante todo el día y no tienen más remedio que recostarse contra una pared.

Seguramente usted se estará preguntando qué tiene que ver esto con el hecho de subir defensas. Pues bien, resulta que el estar en una misma posición afecta la circulación de la sangre en nuestra columna y piernas provocando que la oxigenación de nuestro cuerpo sea poca.

Los efectos son: la espalda se encorva, provocando un desbalance muscular, a la vez que los oblicuos quedan comprimidos y halan los trombones generando inactividad en los músculos del abdomen y pecho. Internamente, la sangre circula con más lentitud, lo que le dará espacio a los virus y bacterias que entran por la piel, las fosas nasales e incluso la boca.

“Para revertir este problema cambie de posición cada media hora para prevenir la sobrecarga en un grupo muscular. Evite mantener la espalda flexionada por mucho tiempo cuando esté sentado, utilice una almohada en el respaldo para tener la curvatura natural o usa una silla sin respaldo para ejercitar los músculos de la espalda”, comenta el doctor Vence, y recomienda “estirar sus piernas, caminar cinco minutos y hacer ejercicios de movilidad para liberar la tensión y estimular la circulación sanguínea”.

Es mejor el frío que el calor y más si se trata de estar en espacios cerrados

 

Es normal y casi cultural asociar al frío con las gripes o resfriados, porque siempre hubo alguien en la casa que decía que sin un saco no podía salir a la calle porque se iba a enfermar.

Resulta que luego de un estudio exhaustivo de la Universidad de Harvard en el que expusieron a unas personas a estar reunidas en una casa durante una semana y a otros a vivir solos, pero con la condición de meterse a un bote de agua fría durante una hora, los resultados fueron apabullantes.

“Las personas que estuvieron en contacto con otras se transmitieron gérmenes de una forma más fácil, mientras que los que estuvieron solos y con la condición del baño helado estuvieron sanos y libres de gérmenes. Esto descarta que la exposición moderada de frío no afecta el sistema inmunitario, mientras que estar en condiciones más calientes y en compañía de otras personas se convierte en el lugar perfecto para compartir bacterias”, comenta Vence.

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