¿Por qué caminar 10 mil pasos y otros hábitos no son tan saludables?

Comúnmente podemos creer que algunos hábitos son saludables, sin embargo la realidad es diferente. Les contamos tres casos para tener cuidado.

Algunas veces pensamos que los nuevos hábitos que incorporamos a nuestra rutina son saludables. Sin embargo, no siempre es así. A pesar de que creamos que están bien, hay que tener cuidado con algunos de ellos para no tener consecuencias a largo plazo.

Caminar diez mil pasos al día no ayudan mágicamente a la salud

Un estudio de la universidad Brigham Young, de Utah, Estados Unidos, reveló que de nada sirve si una persona camina más de diez mil pasos al día si no tiene otros hábitos saludables.

Investigadores del Departamento de Ciencias del Ejercicio de la BYU, junto con colegas del Departamento de Nutrición, Dietética y Ciencias de la Alimentación, estudiaron a 120 estudiantes durante sus primeros seis meses de universidad mientras participaban en un experimento de conteo de pasos.

Los participantes caminaron 10.000, 12.500 o 15.000 pasos al día, seis días a la semana durante 24 semanas, mientras los investigadores registraban su ingesta calórica y su peso.

“El ejercicio por sí solo no siempre es la forma más efectiva de perder peso”, dijo el autor principal, Bruce Bailey, profesor de ciencias del ejercicio en BYU. “Si se siguen los pasos, podría tener un beneficio en el aumento de la actividad física, pero nuestro estudio demostró que no se traducirá en el mantenimiento del peso o en la prevención del aumento de peso”.

En conclusión, caminar es bueno para la salud y es innegable que es un hábito saludable, pero para que esto sea efectivo también hay que tener en cuenta su alimentación y la cantidad de calorías que consume.

Evitar las grasas en las comidas

Hay un imaginario que es evitar a toda costa el consumo de grasas. Sin embargo, esto no siempre es un buen hábito. Resulta que hay grasas que son “buenas” y que hacen parte de una buena dieta.

Un estudio hecho por la Asociación Estadounidense del Corazón reveló que mucha gente disminuyó el consumo de grasas animales para reemplazarlas con otro tipo de grasas más “saludables”, lo que derivó en el consumo de azúcares, carbohidratos refinados y grasas saturadas.

Aunque es necesario moderar el consumo de grasa animal, es necesario reemplazarla por grasas vegetales que ayuden al organismo, como el aceite de oliva o los frutos secos, que son fuente de Omega 6. Lo que terminó recomendando el equipo que hizo este estudio, liderado por Frank M. Sacks, profesor de prevención de enfermedades cardiovasculares de la Escuela T. H. Chan de Salud Pública de Harvard, es que una buena dieta debe estar enfocada en el estilo mediterráneo, con variedad de alimentos provenientes de plantas y aceites vegetales, granos enteros como el arroz integral y muchas frutas y vegetales.

Consumir leche vegetal

El ser humano es el único animal que sigue consumiendo leche en su edad madura, ya que los mamíferos solo toman este alimento mientras están en etapa de crecimiento y de formación. Algunas personas tienen problemas para digerir bien la leche y la lactosa, por eso reemplazan este alimento con leches vegetales, pero también hay que tener cuidado.

Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta es que varias veces este tipo de bebidas son endulzadas y pueden tener otros aditivos como sabores artificiales, lo que no las hace tan beneficiosas para el organismo.

Para Victoria Lozada, asesora nutricional, es fundamental consultar los ingredientes de las bebidas que consumimos, ya que “algunas bebidas vegetales tienen más azúcares y jarabes artificiales, sobre todo las saborizadas, con chocolate y otros”.

Por esto es necesario tener cuidado con los alimentos que se consumen y los ingredientes con los que están hechos.

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