Wu Wei y cuatro filosofías para ser optimista

Pensar de manera positiva no solo mejora la actitud frente a la vida, también trae beneficios para la salud. Conozca diferentes caminos para aprender a ver el vaso medio lleno.

Si uno de los mantras de su vida es que “si algo puede salir mal, saldrá mal”, y se siente más del lado de quienes ven su futuro desde la perspectiva de que la tostada siempre caerá del lado de la mantequilla, de todas formas este artículo es para usted.

La nota no le propone que abandone el semblante tipo Merlina Adams ni que abrace las ideas de Paulo Coelho. Todo parte de estudios como el que indica que los optimistas entre 45 y 85 años tienen entre 50 % y 70 % más probabilidades tener salud cardiovascular óptima (según la Universidad de Illinois, en Estados Unidos).

O el elaborado por Erick Kim y Kaitlin Hagan, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, en el que analizaron a 70 mil enfermeras, entre 30 y 55 años, durante cuatro décadas. En esta investigación concluyeron que básicamente, ser optimista le puede salvar la vida, pues redujeron sus probabilidades de muerte (durante el periodo en estudio) en 30 %. “El optimismo puede tener un impacto directo en nuestros sistemas biológicos: menor inflamación, niveles de lípidos más sanos y más antioxidantes” , le contó Hagan al diario El Mercurio, de Chile.

Otros estudios dicen, por ejemplo, que el optimismo es hereditario (25 %, el resto se logra por cuenta propia, e incluso hay quienes recomiendan algunos pasos para lograrlo, como meditar, escribir en un diario los momentos más alegres del día y desearle-sinceramente-, felicidad a los demás). Le presentamos 5 filosofías que aplican el optimismo como estilo de vida.

‘Þetta reddast: al final todo se solucionará

Katie Hamel, periodista de la BBC se encontraba recorriendo Islandia en una casa rodante que se averió. Llamaron a la compañía que les alquiló el vehículo y le dijeron que no había un mecánico que los pudiese ayudar. “Þetta reddast” (se dice zet-ta-red-ast), y significa: al final todo se solucionará.

A través de la historia los islandeses han sufrido dificultades climáticas severas: largos inviernos, fenómenos naturales como un volcán, que en 1.783 mató a 50 mil personas, tormentas que arrasaban con los cultivos de una sociedad mayoritariamente granjera, una expectativa de vida infantil menor a un año en el siglo XVII y más hechos por el estilo. Sin embargo, la esperanza no los abandona. “No podríamos vivir en este entorno sin cierto nivel de convicción de que las cosas se solucionarán de alguna forma, por más difícil que parezcan en ese momento. Þedda redast representa un cierto nivel de optimismo”, le dijo Auður Ösp, a Hamel.

 

Kaizen: mejora continua

Si quiere cambiar ciertas cosas de su vida que le molestan, la filosofía kaizen le da una guía para enfrentar esa transición que desea hacia el bienestar. Si alguna situación lo aqueja, divídala en partes muy pequeñas y trate de solucionarlas por separado. Es decir, si su situación es del estilo “se juntó el hambre con las ganas de comer”, en donde todo le está saliendo mal, diferencie un problema del otro, y para cada uno piense en un plan para solucionar. Claro, no será de un momento para otro, requiere paciencia y determinación

El kaizen es una filosofía japonesa cuyo término fue acuñado por Massaaki Imai, en 1986. Se utiliza para gestionar empresas que tienen numerosos flujos de trabajo distintos pero que hacen parte del mismo conjunto, así que, si trasladamos esa idea a nivel personal, si trabaja por separado los problemas que no le dejan ver el vaso medio lleno, también eso repercutirá en sensaciones positivas en el grupo de personas que lo rodean.

 

Wu Wei: dejar que las cosas fluyan

Si algo no está en sus manos no se castigue la mente si no lo puede arreglar. Suena fácil, aceptarlo resulta ser ligeramente más complicado y es uno de los principios del taoísmo. Lao Tse, el padre de esta corriente filosófica, creía, entre otras cosas, que el secreto del bienestar pasaba por dejar que las cosas fluyan naturalmente.

Wu Wei significa, literalmente: no acción. Algunos dirán : ¿Cómo se le ocurre no hacer nada cuando sucede algo que altera la vida? “Todo va como tiene que ir por una razón y así seguirá siendo”, le contestará el tao.

 

Trabajar para que todo sea mejor

En el opuesto del Wu Wei se encuentra la filosofía de Mark Stevenson, autor del libro Un viaje optimista a través del futuro. “Tienes que tener la certeza de que todo puede ir mejor y trabajar para que así sea”, le contó al Huffington Post.

Stevenson es escritor y el fundador de la Liga de Optimistas Pragmáticos, que se rige bajo ciertos ideales como:

– Tus historias y opiniones están bien, pero tus hechos están mejor
– Cometer errores está bien, no intentarlo es irresponsable
– Los miembros realizan proyectos que superan sus capacidades

“No se trata de decir ‘todo va a salir bien’, sino ‘puede ir mejor’. Pero hay que buscarlo. No vales más por lo que tienes, sino por lo que luchas por lograr”, concluyó.

 

Nada es bueno ni malo

Esta no es una filosofía global, ni perteneciente a una comunidad, ni a un pueblo o algo parecido. Se trata de la idea del artista británico Matthew Stone, quien, en una exposición llamada “Optimism as a cultural rebellion”, propone dejar de diferenciar lo que está bien de lo que está mal y en general, evitar establecer opuestos.

Al eliminar estas distinciones nos evitamos crear predisposiciones a lo que sucede, dotarlo de cualidades negativas y así enfrentamos los cambios con tranquilidad. Todos coexistimos y ya está, es básicamente su idea.

 

 

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