La historia de dos deportistas peruanas que vencieron al dolor y triunfaron

deportistas peruanos

Pilar Jáuregui y Gladys Tejeda se destacaron en parabádminton y maratón en los últimos juegos Panamericanos. Ahora su sueño es Tokio 2020 y el desafío de generar conciencia y vencer las barreras.

“El dolor es inevitable. El sufrimiento, opcional”. Buda llegó a esa conclusión luego de largos años de meditación. Hoy es fuente de inspiración para millones de personas. Y quizás sirva para contar las historias de superación de Pilar Jáuregui (31) y Gladys Tejeda (34), dos peruanas que llevaron muy alto el nombre del país durante 2019.

Jáuregui se llevó la medalla de oro en la competencia individual femenina de bádminton en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019. Mientras que Tejeda le dio la primera medalla de oro al país, al ganar la maratón de los Juegos Panamericanos Lima 2019, con un registro de 2:30:55 horas. Su llegada a la meta en el Parque Kennedy del distrito de Miraflores fue emocionante. Y le dio el pasaje para Tokio 2020.

Hija del esfuerzo

Luxación de cadera congénita bilateral. Ese fue el diagnóstico que recibió Pilar Jáuregui de pequeña. Probó con los deportes por consejo de su madre. Primero fue el tenis y luego el básquet. Pero, finalmente, se quedó con el bádminton.

“Mis primeros pasos fueron flojos, pero hace tres años estoy entrenando en alto rendimiento”, cuenta la deportista, que en poco tiempo se volvió la mejor de América y está cerrando un 2019 brillante. “Fue un gran año. Pero siento que cada año que viene será el mejor. Tuve también un muy buen 2018. El éxito depende de cómo uno se esfuerce”.

Pilar sabe de esfuerzos. Un día habitual de entrenamiento comienza a las seis y media de la mañana; luego tiene sesiones individuales, algo de descanso a la tarde y nuevamente vuelve al trabajo duro en el Centro de Alto Rendimiento Videna de Lima, donde vive. Completa el trabajo con gimnasio y terapia. Solo regresa a su casa los fines de semana. Pero todo ese empeño tuvo sus frutos cuando recibió la medalla de oro en Lima, con toda su gente.

“Fue impresionante jugar -y ganar- en casa. Más allá de la medalla, fue algo excepcional. Me refiero a estar en tu país y como sede de los juegos. No sé cuándo se volverá a repetir. Quedé muy contenta”. Pilar cree que los Panamericanos marcaron un antes y un después en la mirada que el público tiene de los deportistas paralímpicos.

 

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“La competencia marcó muchísimo a la gente. Ahora nos ven de otra forma, con más respeto, a las personas que tenemos alguna discapacidad. Muchos no tenían el conocimiento de que nosotros podíamos hacer deporte y, a raíz de eso, tampoco tenían sensibilidad al respecto. Los Panamericanos ayudaron a generar conciencia y valorar al prójimo. Incluso, percibo que ahora son más amables en las calles; antes, muchos estacionaban en las rampas sin ninguna contemplación”.

El trabajo de Jáuregui no solo se limita al campo de juego. También quiere generar conciencia sobre las dificultades que implica vivir en Lima con alguna discapacidad. Recientemente creó la campaña “Ponte en mi silla”, en la que desafió al alcalde de la ciudad, Jorge Muñoz, a recorrer las calles de la ciudad arriba de una silla de ruedas.

Ese simple gestó se viralizó y visibilizó las dificultades que deben afrontar quienes padecen una discapacidad y viven en una metrópolis de diez millones de habitantes, que en muchas ocasiones puede ser hostil.

“Aproveché la ocasión de los Panamericanos para mostrar algunos atropellos, como cuando no respetan el espacio de la silla de ruedas en los establecimientos públicos. Fue un momento de cólera y, más allá de la indiferencia, logré generar conciencia.

 

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@carolcuibin Gran Artista. Es una bendición que tu seas mi Artista.

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“Y pasó algo curioso. En Perú, la mayoría de los padres trabajan y los niños se quedan con los abuelos. Muchos me dijeron: ‘Tengo que llevar a mi nieto en coche y no tengo rampas’. Me dio alegría que mi causa también era también la de otros, que lo necesitaban”.

De todas formas, la deportista nacida en Puno celebró el buen momento que atraviesan los deportes paralímpicos y el apoyo que reciben los atletas. “Gracias al Panamericano, el apoyo fue aumentando, tanto del Estado como de las federaciones. Eso nos permite entrar más a full, viajar y tener presencia en torneos internacionales. También aparecieron algunas empresas privadas como patrocinadores. Estoy muy agradecida porque puedo dedicarme por completo al deporte. Y cuando estoy haciendo deportes, no pienso en el dolor”.

La maestra más veloz

Gladys Tejeda está terminando un 2019 durísimo, plagado de cientos de kilómetros corridos, pero lleno de alegría. A principios de año, había logrado un segundo lugar en el Sudamericano del Cross Country. Pero su mente -y su corazón- estaban puestos en otro objetivo: ganar una medalla de oro en los Juegos Panamericanos.

“Las competencias previas me dieron seguridad para entrenar más. Finalmente, logré la meta en mi país y con mi gente. Nunca borraré de mi cabeza los Panamericanos y el orgullo de haber ganado la medalla de oro”, dice.

La gloria es algo muy efímero en la vida de los deportistas. A los pocos días de obtener la medalla, la fondista ya estaba trabajando en la nueva gran meta: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Participó en Londres 2012 y en Río 2016. En los últimos juegos, terminó en el puesto 15 en la modalidad maratón. Ahora quiere mejorar esa posición y dejar aún más alto su nombre en la historia del atletismo de Perú.

“Será mi tercera vez en los Juegos Olímpicos y la idea es hacerlo mejor que en Río de Janeiro. Quiero superarme y solo lo puedo lograr esforzándome mucho más. Estoy trabajando de una forma inteligente, junto a los entrenadores”.

No es fácil el trabajo de los fondistas. Llega un momento en el que el cuerpo no tiene restos y comienza a trabajar la cabeza, el espíritu y la pasta de campeón. “La maratón es muy dura. No es solo correr y correr. Hay que tener muchos cuidados porque siempre van a existir las anomalías. A lo largo de la carrera, debes crecer mentalmente y sobrellevar los dolores. No hay campeón sin dolor”.

Tejeda dedica ahora su vida al atletismo de alto rendimiento, pero tiene un pasado del que se siente orgullosa: su carrera como docente de primaria. En un futuro, le gustaría combinar el mundo del deporte con el de la docencia.

“La alta competencia me obligó a dejar mi trabajo como maestra porque tenía horario completo. No podía desarrollarme como atleta y trabajar en doble horario en un aula. El contacto diario con los niños es apasionante. Ellos se forman en casa pero hacen de la escuela su segundo hogar. Mi sueño es volver a trabajar con ellos para que sean futuros atletas. Quizás heredé eso de mi madre, alguien muy importante en mi carrera y en mi vida. Ella siempre me impulsó a seguir mis sueños y cumplirlos”.

 

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Se va terminando un viaje hermoso, donde hemos conocido y aprendido mucho. Gracias a @nike por permitirnos tener esta experiencia inolvidable.

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