Khana: la iniciativa peruana que convierte el plástico en moda sostenible

Khana

Khana transforma botellas en hilos y telas. Insumos que luego se convierten en productos de moda en las manos de mujeres de las zonas más vulnerables del país.

Sus zapatos destacan por su delicado bordado de flores hechas a mano. Una técnica ayacuchana, que tiene sus raíces en el arte textil prehispánico. Pero lo que realmente hace únicos a sus productos es que resultan de reciclar toneladas de plástico.

Así como lee. Khana es una empresa social que se dedica a hacer moda a partir del reciclaje. Transforman cientos de botellas en hilos y telas, que luego cobran nuevas formas en las manos de talentosas mujeres que habitan en las zonas más pobres del Perú.

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“Khana surgió hace cuatro años con la idea de aliviar problemas sociales y ambientales”, afirma Daniela Osores, una administradora de 29 años. “No solo queríamos resolver qué hacer con el plástico, sino atender a las mujeres de bajos recursos de la sierra peruana que han sido explotadas por años”.

Según explica, ellos les proporcionan los insumos para confeccionar sus productos. Pero también les dan capacitación sobre liderazgo, finanzas personales, autoestima, trabajo en equipo y emprendimiento. De modo que puedan romper la dependencia.

Hasta ahora, Khana ha capacitado a más de 50 mujeres, provenientes de Pachacamac, San Juan de Miraflores, Huancavelica y Ayacucho. Ellas reciben un acompañamiento durante un año y, al final, quedan conectadas con otras marcas para continuar con su proceso de aprendizaje.

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“Este método de negocio incluyente no busca sacarlas de su rol de madre ni de esposa. Sino que puedan complementarlo con el de empresarias. Nuestra idea es que aprendan a valorar su trabajo y a continuar su crecimiento sin depender de nosotros”, acota.

100 % ecológicos

La idea de Khana nació de una inquietud personal. Daniela se crío en La Punta, en el distrito de El Callao. Vivió en un sector exclusivo cercano a la playa, rodeada de mucho contraste y desigualdad. “Crecí teniendo contacto con gente que no tenía las mismas oportunidades que yo. Me parecía injusto. Eso me creó mucha sensibilidad social. Así que siempre quise tener una ONG”.

Primero surgió Reciclando, que creó hace 8 años impulsada por su interés en el tema ambiental. A través de esta iniciativa, Daniela se dedicó a convertir el plástico en frazadas polares para atender a los niños de la sierra, que sufren las bajas temperaturas que se registran durante las heladas. Un proyecto que le ha permitido, hasta la fecha, aportar más de 20 mil abrigos a esta población.

Pero Daniela quería dar un paso más. Así que decidió experimentar con el plástico para hacer productos moda. “Siempre me ha gustado ese tema”, cuenta, “pero la industria de la moda es una de las más contaminantes. Por tanto, el reto era demostrar que podíamos hacer algo sostenible, que generara empleo digno, que empoderara a las mujeres y sirviera para promocionar la identidad peruana. Una empresa sostenible que fuera responsable con el medio ambiente y con la sociedad. Así surgió Khana, que significa luz, en aymara”.

El primer año lo dedicaron a investigar, a capacitar a las mujeres que se dedicarían a hacer los bordados a mano, a dar con la tela reciclada que se ajustara a sus exigencias y a trabajar en los diseños que mostraran la identidad peruana.

En 2016 lanzaron las alpargatas, que constituye su producto bandera. Recién este año se abrieron a diversificar su portafolio con accesorios bordados, carteras y mochilas.

Aparte, Khana cuenta con una línea de merchandising sostenible y ecológico para empresas. En su catálogo ofrecen bolsos, mochilas, porta laptops, cartucheras, folders, pines y más. Todo 100 % reciclado. Este servicio, según cuenta Daniela, constituye su principal entrada de ingresos y con ello sostienen el proyecto de empoderamiento de las mujeres.

El impacto de Khana al medio ambiente se mide en más de 100 toneladas de plástico que han sacado de circulación para convertirlas en productos de moda. Ahora, Daniela y su equipo tienen la vista puesta en exportar y en replicar su metodología de trabajo en otros países, que tienen fuerte identidad cultural relacionada con el tejido, como Colombia, Costa Rica, Ecuador y Argentina.

“Con Khana hemos probado que es posible hacer sostenible las culturas antiguas, sin caer en la explotación”.

Instagram: @Khana_peru

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