Cabo Blanco, El Ñuro y Máncora: El dulce encanto de las playas del norte

Desde la animada vida nocturna de Máncora hasta el avistaje de fauna en Los Órganos, la costa siempre ofrece alternativas para disfrutar del mar y de una amplia oferta gastronomía.

Las playas de Perú son unos de sus grandes paraísos, además de sus selvas tropicales y cadenas montañosas. En total, ofrece 2414 kilómetros de costa. Pero, en el sector norte del país, hay algunas que son especialmente encantadoras, que se ganaron su fama a base de belleza, olas magníficas y una gastronomía tan exquisita como en el resto del país.

Máncora

Foto: Buceo Zabala.


El punto de partida para muchos que inician este recorrido es Máncora, a 1100 kilómetros al norte de Lima. El lugar tiene su historia petrolera y como un pueblo de pescadores. Hoy es la región más soleada del país, con resorts y una gran actividad nocturna que disfrutan principalmente los más jóvenes pero también las familias.

“Sigue siendo la playa principal, aunque muchos optan por otros lugares como Pocitas. Máncora continúa ofreciendo decenas de lugares para comprar artesanías y una excelente oferta gastronómica. No deja de ser el centro de soporte turístico más importante y el eje del distrito”, describe Aldo Durand, director de Biósfera Expeditions.

Junto a la oferta gastronómica de excelencia, los deportes son un gran atractivo de Máncora. En el surf, por ejemplo, Perú sigue siendo uno de los grandes paraísos de ese deporte, y el kitesurf está despertando mayor atracción. También hay excursiones para quienes se aventuren a recorrer la costa montando a caballo. Incluso los amantes de los deportes a motor pueden arrendar cuatrimotos.

Cabo Blanco y El Ñuro

A solo 40 kilómetros al sur de Máncora, Cabo Blanco y Playa El Ñuro ofrecen un perfil totalmente diferente. Son dos caletas de pescadores que comparten tradiciones y cultura en torno a las prácticas ecológicas y el respeto por el recurso. Esos lugares conservan aún el espíritu de otra época, con sus casas antiguas, los clubes de pesca de altura y algunos ancianos que todavía cuentan cómo eran los pueblos en otras épocas.

Esas playas no solo son valoradas por los amantes de la pesca artesanal y de sus exquisitos platos. En los últimos años se convirtió en un gran paraíso de surfistas. “Se está trabajando en la recuperación y revalorización de las tradiciones pesqueras de la zona. En el último tiempo, además, Cabo Blanco ganó prestigio por el surfing. Muchos hablan de la ‘ola perfecta’ de Cabo Blanco”, agrega Durand.

Foto: Buceo Zavala.


Basta buscar algunas referencias en internet para encontrarse con las reseñas de los especialistas. Hablan de olas tubulares, de la mejor y más perfecta rompiente en esta región de Perú.

Ubicado entre Máncora y El Ñuro, Los Órganos es otra de las maravillas del norte del país. Belén Alcorta, especialista en ecoturismo y a cargo de Pacífico Adventures, conoce bien el lugar. Junto a su esposo, biólogo marino, organizan tours para descubrir la maravillosa fauna marina que habita esa parte del océano Pacífico.

Avistamiento de ballenas jorobadas y otros cetáceos, observación de lobos, tortugas y aves marinas son algunas de las ofertas turísticas del lugar.

La observación de ballenas es el tour estrella, que se puede realizar de julio a octubre. La costa norte de Perú es el límite sur del área de reproducción de las jorobadas. Llegan acá en búsqueda de las corrientes cálidas. Pero el trabajo de Alcorta va más allá de eso. “Hacemos turismo e investigación científica. Los tours financian el trabajo de investigación. Estudiamos a las ballenas jorobadas de la zona por más de 12 años. Además, tenemos un museo, que es parte de la experiencia del tour”.

Foto: Jona Palategui.


“Nuestros guías intentan transmitir la importancia de la conservación del mar y de las especies. El tour de las ballenas arranca poco después de las siete de la mañana en el muelle de Los Órganos. Luego de embarcar, se va directo en búsqueda de las jorobadas. Los paseos aseguran el avistamiento en un 98 %; en los últimos años, el éxito fue de un 100 %. Cuando las ballenas se van, el lugar sigue ofreciendo otras alternativas”.

Durante enero y febrero, Pacífico Adventures deja en el agua su yate Frenesí, de 29 pies, con el que organiza paseos por las hermosas playas y caletas de la zona. En el recorrido, el viajero puede darse un gran placer: anclar y darse un chapuzón en alta mar. El paseo dura unas cuatro horas e incluye bebida y algo para picar.

Otra de las actividades posibles es el avistamiento de aves que arranca a las seis de la mañana. Los bosques secos son el escenario ideal para ver ejemplares de phytotoma raimondiia, el nombre científico de la cortarrama, un ave que habita en Piura y que está en peligro de extinción. “Es un animal muy buscado por los observadores de aves y acá puede ser encontrado con cierta facilidad, como el pitajo de tumbes”, agrega Alcorta.

Foto: Buceo Zavala.


Los Órganos no solo es un paraíso para los observadores de ballenas. También es muy buscado por los buceadores de Perú y de otros países de la región. Adriana Zavala es la responsable de Chelonia Dive Center, que está ubicado en el Malecón Los Próceres, de la localidad de solo cinco mil habitantes. Zavala llegó en 2015 como voluntaria de una ONG y en la zona conoció a su pareja, en el marco de una charla de capacitación sobre tortugas marinas.

Juntos pusieron un centro de buceo en Lima, pero al tiempo se aburrieron de la ciudad y buscaron estas tierras más calmadas.

Desde el año pasado fundaron esta pequeña empresa que lleva el nombre de la tortuga que unió el amor de Adriana con su pareja. Dan cursos con certificación Padi hasta los 18 metros y enseñan cómo actuar en el caso de que ocurra algo en la expedición. El buceo dura entre 20 minutos y media hora.

Foto: Salvador Gubbins.


“Tenemos dos puntos de buceo. El primero es una plataforma petrolera abandonada. Ese lugar se convirtió en un arrecife lleno de vida. Tiene más o menos 60 metros de profundidad. Es impresionante ver cómo cambian los colores del mar. Los primeros metros son full color, con peces de colores, anémonas y una gran biodiversidad. A medida que bajas, son menos especies pero más individuos. No hay tantos colores, pero sí una gran abundancia de peces”.

“El segundo punto es Arrecife Punta Veleros, un ecosistema tropical de corales, anémonas, peces de colores y pulpos. Es un contraste muy bacán para enseñar el ecosistema oceánico y el tropical”, relata Zavala.

Foto: Salvador Gubbins.


La temporada alta de buceo inicia con las fiestas de fin de año y termina en Semana Santa.

En la tranquilidad de una silla al borde del mar o en la adrenalina de una tabla de surf, las playas del norte ofrecen siempre aguas tibias. Estará esperando un buen plato, un trago y la chance de escaparse, aunque por un momento, del estrés de las grandes ciudades.

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