Juan Diego Flórez: Una voz peruana que recorre el mundo

Juan Diego Flórez

El cantante de ópera es una de las figuras musicales más importantes del Perú en la actualidad. Diners le cuenta quién es y cómo ha sido su carrera.

Comencemos por conocer el lugar de su próxima presentación para dimensionar el tamaño de la carrera de Juan Diego Flórez: será el 17 de septiembre en el Royal Opera House de Londres, uno de los centros culturales más importantes del mundo. La obra en la que participa el cantante lírico peruano se llama Werther, una producción de Benoît Jacquot sobre la ópera de Jules Massenet, en la que se explora el conflicto entre el deber y las pulsiones de nuestros deseos.

Nació en 1973 y su primer gran premio lo consiguió a los 27 años, cuando fue galardonado con el Premio Abiatti, otorgado por críticos italianos al mejor cantante el año. Esa condecoración le abriría las puertas de una serie de presentaciones y logros para los que seguramente tuvo que buscarles un lugar más amplio en sus vitrinas.

Inició su carrera al ritmo del The Beatles y Led Zeppelin, algunas de sus influencias en la adolescencia. Su repertorio se movía entre letras extranjeras y música local, de los rockstars de los 70s y los 80s, hasta ritmos latinos. “Mi padre (Rubén) era cantante de canciones de Chabuca Granda, y yo crecí también con las rancheras, los boleros, los valses, los tangos. Para mí es bastante natural cantar este repertorio, porque lo canté antes, porque lo conozco, porque lo llevo en el corazón”, explicó en una entrevista para El Tiempo.

Del pop a la ópera

Con una carrera que lo iba encaminando al canto lírico, con el respaldo de conocidos y profesionales, hay un detalle inesperado que Flórez le reveló al Diario de Sevilla en octubre de 2018, “yo llegué a ser tenor por casualidad, porque me iba a dedicar al pop… Y en tres años todo cambió. Conseguí una beca para estudiar en Estados Unidos y a partir de ahí (se encaminó en la ópera)… Pero durante mucho tiempo sentí que era alguien que estaba prestado en el mundo de la lírica”.

Entonces su preparación musical la realizó en el Instituto Curtis, de Filadelfia, en Estados Unidos, en donde participó en el coro interpretando personajes de óperas clásicas.

Algunos podrían decir que fue un golpe de suerte el que recibió en 1996 cuando el tenor principal de la obra Ricciardo e Zoraide, Bruce Ford, se enfermó y Flórez, quien tenía un papel menor, ocupó el lugar protagónico.

Pero la suerte en sí misma no garantiza nada si no se aprovechan las oportunidades con talento, y Flórez brilló en su presentación. Importantes teatros le abrieron sus puertas y no pasó un año para que subiera al escenario de La Scala, de Milán. “Tuve la suerte de que ese fue el primer teatro donde canté. Allí descubrí la ópera y desde entonces he buscado mi ideal técnico, mi ideal expresivo. Y lo sigo buscando”, añadió para El Diario de Sevilla.

Sinfonía Por El Perú

Después de consolidar su carrera y recibir halagos como los de Luciano Pavarotti, quien dijo que Flórez sería su sucesor (mención que tanto los críticos como el mismo cantante peruano no compartían del todo, sobre todo porque Pavarotti es un tenor lírico, y Floréz un tenor ligero, diferencia que define el tipo de repertorio de cada uno), y luego de haber pasado por el sello discográfico de firmas como Decca, el tenor sintió que debía hacer algo más por su país.

Así que primero viajó a Venezuela y conoció de primera mano cómo funciona el sistema de sinfónicas locales, y planteó un modelo similar en Perú. En 2011 fundó la Sinfonía por el Perú, una institución que reúne a más de 8000 niños de todo el país en 21 núcleos de formación.

Para medir el impacto del proyecto, la Fundación llevó a cabo un estudio patrocinado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en el que determinó que los jóvenes que hacen parte de esta iniciativa muestran mejores niveles de autoestima y creatividad, además, su rendimiento escolar es más alto, son más determinados a la hora de cumplir sus tareas y disminuyen las posibilidades de replicar reacciones agresivas, tanto físicas, como verbales.

“Sinfonía por el Perú me recuerda cada día cómo la música no solo cambió mi vida, sino la de miles de niños, ofreciéndoles un nuevo futuro, lleno de esperanza”, explica Flórez en la página web de la fundación.

A los 46 años, Flórez parece estar en el mejor momento de su carrera. No solo con su fundación incentiva la educación musical y cultural de los niños de Perú, que podría terminar en el descubrimiento de talentos que como él, logran cautivar al mundo, sino que además, su gira no acaba en Londres. Después continúa con una presentación el 22 de octubre en el Budapest Sportarena, y luego el 5 de noviembre en el Die Glockle, una sala de conciertos ubicada en Bremen, Alemania.

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