Annaiss Yucra Mancilla: la diseñadora peruana que refresca la escena con un discurso político

Color, volumen, guiños a la cultura prehispánica y a la estética popular. Annaiss Yucra Mancilla ha ganado importantes premios de moda internacionales y es una de las nuevas caras del diseño en Perú.

No era una puesta en escena lujosa. La penumbra repentina y el rap bastaban:

Trabajadoras fuertes, que siempre luchan. / Así eran ellas / Se llaman hermanas, hijas, madres, tías/ desaparecidas, violadas, calcinadas, aventadas. / Se llaman carne / Se llaman carne/ Allá, sin flores, sin altares, sin lozas, / sin edad, sin deudos, sin nombre, sin llanto; / duermen en su cementerio.

Con las primeras rimas del grupo Batallones Feministas, y una oscuridad calculada, empezaron a entrar los modelos. Como sombras. Sin las zancadas artificiosas y el ritmo eléctrico de otros desfiles, comenzaron a tenderse en el piso. Después, con los reflectores encendidos, vendrían las voces heridas que hacen parte de la puesta en escena:
— Es un médico internista que, dicen, mató a mi hija. Que parece que lo había hecho un cirujano. Y hasta la fecha no se ha hecho nada. ¿Por qué? Porque hay corrupción, porque se les da dinero a los magistrados. Y no es justo.


“Resistencia”, la serie que presentó en el Fashion Week de Lima y ha llamado la atención de la prensa especializada, es una colección con referencias a la lucha feminista y la violencia de género. Cortesía: Global Talents Oficial/ Curaduría: Christian Duarte. 


Una tras otra. Las historias de distintos feminicidios que sacudieron a Latinoamérica durante el último año habían llegado, así, al LIFWeek de Lima. Algunos de los asistentes, sorprendidos, empezaron a acercarse a la pasarela, a caminar entre los modelos —vestidos con prendas multicolores y bordados que evocaban la lucha feminista— para fotografiarlos. Otros, en cambio, se quedarían en sus sitios; contrariados.

Fueron apenas unos segundos. Y luego todo volvió a su cauce: Annaiss Yucra Mancilla —la diseñadora peruana formada en Londres, con premios internacionales y, hasta ese día, una incógnita en la escena local—, entró a la pasarela para cerrar su primer desfile individual en el país.


La diseñadora peruana ha rescatado el potencial de la moda como herramienta política y define su trabajo como artivismo: activismo, a través del arte o el diseño de indumentaria. Foto: Alexander Pérez Flores. Curadoría: Christian Duarte/ MUA Alexandra Choi. Modelos: Patricia del Valle/ Diandra Saavedra/ Princesa Anonymus.


Los videos de aquel día la muestran como una mujer sencilla, emocionada. ¿Pensaría en los relatos que conoció mientras ideaba aquella colección? ¿En su abuela, entregada a otra familia para pagar una deuda trabajando como empleada doméstica? O, quizás, ¿en su madre; que había muerto dos semanas antes por una enfermedad? La respuesta es irrelevante.

También la reacción de algunos diseñadores que, en privado, dijeron que aquello no era moda. Esa tarde de marzo de 2019, Yucra Mancilla se había salido con la suya: el debate sobre las desigualdades sociales y la violencia de género se había instalado en una industria que, hasta entonces, había preferido mirar hacia otro lado.
—Y eso —dice Yucra Mancilla, cuatro meses después— era lo que buscaba.

Una mirada distinta

No. Esta no es la historia de otra diseñadora encandilada por las tendencias y el romanticismo de una manga. Cuando Annaiss Yucra Mancilla empezó a delinear su camino en la industria de la moda, lo hizo con un propósito atípico: quería mostrar su herencia cultural. Y allí —intuyó— no había lugar para postales idílicas.

“La moda tiene facilidad para conectar con la gente. Y eso se puede aprovechar para transmitir mensajes más profundos”, dice una tarde de julio, en su taller de San Miguel. Y parece sencillo.


La cuarta colección de Yucra Mancilla se presentará, en los próximo meses, en el Midlands Fashion Awards de Londres, el Fashion Clash Festival de Holanda y el Fashion Day de México. Fotos: Alexander Pérez Flores Curadoría: Christian Duarte/ MUA Alexandra Choi. Modelos: Patricia del Valle/ Diandra Saavedra/ Princesa Anonymus.


Sin embargo, en el caso de esta diseñadora, implicó investigar temas ásperos para la sociedad peruana. “Empecé con la conexión que tenía con las mujeres de mi familia y, luego, se fue expandiendo”.

Así ideó “Revolución>Evolución”, una colección con volúmenes de inspiración andina y estampados alusivos a los años del Conflicto Armado Interno; “Willkas”, con una dualidad entre la tradición y la modernidad; y “Resistencia”, la serie con bordados vinculados a la lucha feminista y la violencia de género; que ha sido celebrada por la prensa especializada.


Varias prendas de la colección “Resistencia” incorporan bordados con la frase: “Mi mamá me enseñó a luchar”, como un homenaje a Isabel Mancillas, la madre de la diseñadora.  Foto: Alexander Pérez Flores Curadoría: Christian Duarte/ MUA Alexandra Choi. Modelos: Patricia del Valle/ Diandra Saavedra/ Princesa Anonymus.


El propósito detrás de esas colecciones era sensibilizar a las personas: transformar las piezas en una plataforma capaz de poner en discusión temas sociales, políticos y culturales que suelen ser tabú. Pero, antes, Yucra Mancilla debió reencontrarse con sus raíces.

Porque el vínculo de esta mujer con el Perú —y su propia herencia—no siempre fue así.

Cruzar fronteras

Annaiss Yucra Mancilla esquiva la palabra. Cuando repasa su historia dice que los niños pueden ser crueles y que no se sentía cómoda en el colegio. Que la encasillaban en un rol por su historia. Y que, durante su niñez, llegó a sentirse avergonzada por su apellido. Por ser quién era. No es algo atípico: el 53 % de la población considera que el Perú es un país racista, según la “I Encuesta Nacional ‘Percepciones y actitudes sobre diversidad cultural y discriminación ético-racial”, realizada por IPSOS, en 2017. Y la hija mayor de Isabel Mancilla y Genaro Yucra —una pareja descendiente de artesanos de Huancavelica y Puno, que creó una empresa textil en los años noventa— lo aprendió temprano.


Cortesía: Global Talents Oficial/ Curaduría: Christian Duarte. 


“En esa época mis papás habían empezado a exportar sus prendas y telas a distintas partes del mundo: les fue muy bien. Y eso, de alguna manera, era una barrera que estábamos cruzando”, cuenta Yucra Mancilla, dos décadas después, en el espacio que ahora funciona, a la par, como taller de producción de su marca.

Eso, sin embargo, no sería suficiente. Antes de convertirse en la primera peruana seleccionada para presentar su trabajo en el iD Dunedin Fashion Week de Nueva Zelanda y ganar una mención honrosa en el FashionClash de Holanda, esta diseñadora de 27 años tuvo que superar otros prejuicios.

“En un momento les hablé a mis papás sobre la idea de estudiar diseño de modas, pero de manera muy rápida —tímida, quizás—. Y a ellos, teniendo un taller, no les parecía algo relevante”, recuerda.


Annaiss Yucra Mancilla fue la única diseñadora latinoamericana seleccionada para el programa “Global Talents” de la Semana de la Moda de Rusia, donde presentó la colección “Resistencia”. Cortesía: Global Talents Oficial/ Curaduría: Christian Duarte. 


No era tan extraño: pensaban en la posibilidad de un futuro más estable. Que pudiera administrar la empresa con una mirada profesional o, en el peor de los casos, conseguir un empleo fuera del país. Annaiss Yucra Mancilla siguió su consejo y empezó a estudiar administración en una de las universidades privadas más prestigiosas del sector. Pero la duda seguía allí. Por eso, dos años después asumiría el riesgo de desafiar aquella idea.

Y lo hizo con las herramientas que tenía a mano.

A puro pulso

En 2011, Yucra Mancilla viajó a Londres para seguir un curso de inglés vinculado a su carrera universitaria. Pero, a la par, aprovechó la oportunidad para intentar una idea osada: presentarse, en secreto, a Central Saint Martins como candidata a un curso de diseño. “Necesitaba sacarme ese bicho, saber si eso era realmente para mí”, explica.

Aunque había crecido en la vorágine de un taller textil y de niña creaba bocetos —como si se tratara de un juego—de nuevas prendas para la fábrica de sus padres, la futura diseñadora desconocía cualquier principio básico de patronaje, no había llevado cursos de dibujo; y ni siquiera había aprendido a coser. Lo suyo era pura intuición.


Cortesía: Global Talents Oficial/ Curaduría: Christian Duarte. 


Así, durante los últimos dos meses, había ideado un portafolio con gráficos y deconstrucciones de iconografías preincaicas, que le abriría las puertas de una de las escuelas londinenses más prestigiosas y, medio año después, la animaría a estudiar diseño de modas en Nottingham Trent University. “Le conté a mi familia cuando ya había entrado a la universidad —recuerda—. Ya estaba hecho: no había vuelta atrás”.

Detrás de la herencia

Encontrar una inspiración auténtica para diseñar fue, quizás, lo más complejo. Ocurrió después de cinco años en Londres, cuando debía desarrollar una colección para egresar de la universidad; y empezó a preguntarse qué la diferenciaba de los otros estudiantes. “Yo era la única latinoamericana. Y en un momento me di cuenta de que lo que me hacía distinta era mi background, mi herencia”, cuenta.

La diseñadora de 27 años se formó en Central Saint Martins y Nottingham Trent University. Cortesía: Global Talents Oficial/ Curaduría: Christian Duarte. 


Necesitaba, además, un tema sólido; que le permitiera explorar diseños originales durante seis meses. Así, empezó a dejar de lado la influencia de la escuela europea y empezó a mirar en retrospectiva a las mujeres de su familia: su mamá, una tía, su abuela; oriunda de Huancavelica. Era, también, un año complejo. De campañas políticas intensas y Keiko Fujimori como candidata firme para las elecciones presidenciales de 2016. Y meses antes, en Lima, se había inaugurado el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social.

“En ese contexto —explica— sentí una conexión muy fuerte con todas estas mujeres que habían tenido que emigrar a la capital escapando del terror”. Con esa idea, empezó una investigación que culminaría en “Revolución>Evolución”, una colección con estampados alusivos a los años del Conflicto Armado Interno y siluetas que fusionaban líneas duras con volúmenes de inspiración andina. ¿El resultado? Fue seleccionada para representar a la Nottingham Trent University en el Graduate Fashion Week de Londres y, luego, en The Gala Awards; un evento que reunió las 35 mejores colecciones de Inglaterra de 2016.


Las colecciones de Annaiss Yucra tienen colores vibrantes y combinaciones inesperadas. Eso, dice, es parte del ADN peruano. Cortesía: Global Talents Oficial/ Curaduría: Christian Duarte. 


Meses después, ya de regreso en Lima, Annaiss Yucra Mancilla se postularía —sin éxito— al concurso “Jóvenes Creadores del Mundo”, con “Willkas”, una segunda colección con siluetas contemporáneas y prints de llicllas, inspirada en un mito prehispánico. Los resultados, aunque fueron adversos, está vez no la desanimaron. “De alguna manera pensé que, si no se daba acá, quizás debía intentar fuera; y empecé a aplicar a concursos internacionales”, cuenta.

Entonces, algo empezó a cambiar: la seleccionaron para un desfile en la iD Dunedin Fashion Week de Nueva Zelanda, otro en el Fashion Clash de Holanda, un evento de moda en Guatemala y recibió, incluso, un premio como diseñadora emergente. En Perú, sin embargo, pocos conocían su trabajo. “Y eso era algo que me daba pena —dice—. No porque quisiera más reconocimiento o prensa. Quería mostrarles a los peruanos más jóvenes que se podía diseñar sin copiar o hacer algo puramente comercial”.


Las presentaciones de Annaiss son más cercanas a las performances artísticas  que a los desfiles de moda tradicionales. Cortesía: Global Talents Oficial/ Curaduría: Christian Duarte. 


Con ese propósito apostó al Fashion Week de Lima y empezó a trabajar en “Resistencia”, la colección con la que abordaría un tema tan complejo como la violencia de género. Y se convirtió, también, en una de sus presentaciones más difíciles: Isabel Mancilla había fallecido dos semanas antes.

“Fue muy duro porque tuve que sobrellevar las dos cosas a la vez. Estuve a punto de dejar la colección varias veces. Pero mi mamá me pidió que no lo hiciera”, cuenta. En las prendas, hay testimonios de ese proceso. Como los bordados con la frase “Mi mamá me enseñó a luchar”.

No podía rendirse. Presentar la colección en Perú se había convertido, de alguna manera, en un homenaje. A su madre, a las víctimas de la violencia de género y a su propia herencia. También —aunque aún no lo sabía— era una manera de empezar a sanar.

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