La Huaca Pucllana: un recorrido arqueológico y nocturno para vivir en Lima

Su nombre deriva del quechua “juego”. Un indicio de la experiencia lúdica que supone conocer este centro ceremonial, que hace honor a la cultura lima.

De día, impresiona. De noche, sorprende. Nadie que visite la Huaca Pucllana sale de este centro ceremonial sin que haya dejado algún efecto en él. No solo porque se trata de un espacio sagrado edificado entre los siglos VI y VII d.C., sino también porque adentrarse en esa construcción de pequeños adobes es conocer realmente cómo vivían los miembros de la cultura lima, que se desarrolló entre el 200 y 700 d. C. Mucho antes que los inca.

El museo de sitio -ubicado en el distrito turístico de Miraflores- inició en 1981 como un proyecto de investigación arqueológico. Hasta entonces, la Huaca Pucllana no era más que un tumulto de tierra donde algunos vecinos aprendieron a manejar bicicletas y otros aprovechaban para botar escombros en un acto de desconocimiento. Lo que hoy se observa en la calle General Borgoño es el resultado del trabajo ininterrumpido de un grupo de arqueólogos en su interés por develar el modus vivendi del pueblo que adoraba al mar.

La Huaca Pucllana, sin embargo, está incompleta. El recorrido actual solo abarca un tercio de lo era en sus orígenes. “El centro ceremonial contaba con 18 hectáreas. Se perdieron doce por la intervención humana”, lamenta Rita Velásquez, promotora cultural del museo. Pero a las 6 hectáreas rescatadas se les ha sacado todo el provecho posible. Ese espacio acoge ahora una sala de exposición, una galería artesanal, la zona arqueológica, así como el parque de flora y fauna nativa, que tiene especies vivas de la época de la cultura Lima.

Ver esta publicación en Instagram

#lima #peru #huacapucllana #day1 #vacationmode

Una publicación compartida por Luana Andrade (@lu_andrade.s) el

Este complejo arqueológico atrae cada día a cerca de 550 visitantes y aumenta 5 % en cada año. Al principio los recorridos se hacían solo en horario diurno. Hasta abril de 2016, cuando se pensó en la posibilidad de abrir el turno de visitas de 7 a 10 de la noche, para complacer a un público que no estaba siendo atendido.

“Este distrito atrae a muchos ejecutivos que vienen a Lima por negocios y no tienen el tiempo de ir en la mañana a un museo. Igual, muchas familias. Así que se decidió iluminar el centro ceremonial para recibirlos y ha tenido muy buena acogida”, comenta Rita.

Visita nocturna

El efecto de las 190 luminarias led le agregan a la Huaca Pucllana un halo de misticismo. El recorrido se torna más misterioso, pues la oscuridad no permite ver más allá y mantiene al visitante expectante. No hay paso en vano. Cada estación revela algo más del pasado prehispánico de los peruanos: la plaza de los sacrificios, donde reposan los restos de mujeres como parte de las ofrendas de la Cultura Lima; el cementerio élite de los Wari, que llegaron a la Huaca Pucllana en el año 800 d.C.; y la ocupación tardía ychsma, que dejaron sus vasijas en forma de mujer como vínculo con la feminidad.

La oscuridad sí le resta detalles a las piezas de cerámicas y a las representaciones humanas de los wari o ychsma, hechas siguiendo las características fisiológicas de los restos encontrados en el lugar. Pero la noche no opaca en ningún momento a la pirámide trunca alargada, que domina el centro de la Huaca Pucllana. Ella hace gala de su presencia. Se hace notar por la magnitud que le confieren sus siete niveles y gana relevancia por el carácter religioso que tuvo para la cultura lima.

El recorrido nocturno no incluye el acceso interno por los patios y pasadizos de la pirámide, pero por fuera igual se logran detallar los pequeños adobes, que resultaron de la mezcla de agua, tierra y conchas marinas. “La cultura lima no conocía el molde para hacer una producción masiva”, explica Velásquez. “Estos adobitos, como se les conoce por ser más pequeños y delgados, fueron hechos en su totalidad a mano”.

Para la cultura lima, construir tenía un carácter religioso. De ahí su obsesión por levantar estructuras y perfeccionar su técnica. Los muros de Pucllana, por ejemplo, están hechos con hileras de adobes verticales, que asemejan una biblioteca. Las piezas están organizadas en forma de trapecio y su disposición intercalada entre rectos e invertidos, produce un efecto antisísmico que explica por qué se han conservado hasta la fecha.

Los más minuciosos reconocen esos guiños y también se percatan de otro detalle que lleva la experiencia de la Huaca Pucllana a otro nivel. Se trata de un fondo músical que traslada al visitante a las melodías que acompañaban la faena de los lima. “El recorrido incluye cuatro puntos musicales que reproducen los sonidos de la época, pues están hechos con los instrumentos hallados. Este detalle se incorporó con la intención de acercar al visitante lo más veraz posible a lo que fue la cultura lima”, comenta Velásquez.

El significado de Pucllana es la pregunta predilecta de los más curiosos. Los guías tienen la respuesta a tiro. Pucllana deriva de la palabra quechua pukllay, que significa juego. Los hallazgos arqueológicos, sin embargo, no han dado con ninguna relación. Pero la visita a la Huaca Pucllana supone en sí una experiencia lúdica, que implica descubrir los orígenes de una cultura prehispánica con los cinco sentidos.

La parada gastronómica

La experiencia de la Huaca Pucllana no es completa si no se exalta el sentido del gusto en el restaurante que lleva su mismo nombre. Comer ahí tiene un doble deleite. Por un lado, disfrutar de un menú de comida criolla, diseñado por la galardonada chef Marilú Madueño. Por otro, maravillarse con la vista de la Huaca Pucllana donde quiera que se ubique.

Ver esta publicación en Instagram

Festejando al ceviche ! 🐟 #ceviche #diadelceviche

Una publicación compartida por Restaurante Huaca Pucllana (@restauranthuacapucllana) el

Su carta incluye platos como la ensalada de queso de cabra, higos y chonta con vinagreta de aguaymanto, la corvina en costra de quinua roja, la canilla de cordero con risotto de zapallo loche, el cabrito al horno con tacu tacu de pallares, entre otros. Para cerrar, el mil hojas de arroz con leche, los canutos rellenos de manjar de lúcuma y el creme caramel con espuma de chirimoya. Todo en honor a los dioses.

Atención al público
Servicio diurno
Miércoles a viernes: 9 a.m. a 5 p.m.
Tarifa general: S/ 15

Servicio nocturno
Miércoles a domingo: 7 p.m. a 10 p.m.
Tarifa general: S/ 17

www.huacapucllanamiraflores.pe

Artículos Relacionados

  • Quiz Diners: ¿Qué banda de rock clásico es usted?
  • Estos son los ganadores de National Geographic Traveler 2019
  • Especial interactivo: conozca los 34 autos deportivos más icónicos de la historia
  • Galería: Los mejores retratos de animales en vía de extinción