Lima Mural Project: El arte urbano que le pone color a Lima

Comenzó como un proyecto de tours por las calles y murales de Barranco y Miraflores. Muy pronto se convirtió en la asociación que le cambia la cara a barrios de la capital peruana.

Convertir la ciudad en una de las capitales suramericanas del arte urbano. Lima Mural Project es el sueño de varios artistas movidos por el espíritu de que la ciudad es de todos y que expresarlo con arte es una bella forma de apropiársela.

“Nuestra meta es poner en valor el arte urbano en Perú, y claro, también que sea una de las ciudades más reconocidas”, cuenta Erika Barrantes, la directora general de Lima Mural, que trabaja en asocio con artistas como Pésimo.

No resulta una idea descabellada: el arte urbano se ha tomado las grandes ciudades y Perú aporta una serie de artistas para la escena del muralismo y el grafiti en el mundo.
“Muchos artistas vienen trabajando desde hace tiempo y había dos proyectos en cada uno de estos distritos (Barranco y Miraflores), que apuntaban a lo mismo, así que decidimos unir fuerzas y hacer un proyecto juntos. Después, fue surgiendo la idea de hacer un festival”, agrega Erika.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Enorme mural de @decertor en el cruce de Av. Larco y Jr. Bolivar. 👏🏼

Una publicación compartida por Lima Mural Project (@limamuralproject) el

Se refiere al Festival de Arte Urbano en Miraflores, que intervino artísticamente más de 20 espacios públicos y convocó a artistas nacionales e internacionales con el apoyo de la Municipalidad de Miraflores y más recientemente, al Festival Lima Mural 2019, que apoyó la Municipalidad de Lima.

Desde entonces los artistas urbanos no se han detenido y ya tienen cerca de cincuenta muros intervenidos. Por eso, si alguien camina por las calles de estos distritos es imposible no toparse con los trazos de Pésimo, uno de los creadores del proyecto, junto a Laurens YS, y sus imágenes de dos amantes coloridos en pleno abrazo; o asombrarse con el realismo de Sef, que también ha intervenido muros en Beirut (Líbano) y es uno de los referentes del grafiti clásico con aerosol; e impactarse con los murales de Daniel Cortez, conocido como ‘Decertor’.

Para este último, que se enfoca en la diversidad racial de los peruanos y se caracteriza por los colores pasteles y tierra, pintar es la oportunidad de destacar y dar valor a los orígenes. Para él, que participó en el primer festival, el arte urbano es un espacio de reflexión y protesta de la sociedad. Además de Lima, su trabajo se ve también en enormes murales en Newark (Estados Unidos).

Un manifiesto por la vida en la ciudad

 

Ver esta publicación en Instagram

 

@zoueh_skotnes llegó desde California para participar del #limamuralfestival y nos dejó este maravilloso mural en el Hotel Britania 🙌🏻 . 📸 @mira_a_mire @will_flores

Una publicación compartida por Lima Mural Project (@limamuralproject) el

Los temas de todos los artistas que se agrupan en Lima Mural son variados y guardan relación con las búsquedas de cada uno. Varios de los primeros que se hicieron dentro del marco del proyecto fueron pintados por Pésimo. Uno de ellos era una escena de amor, y, como decía el artista, “una representación de la complicidad, el confort”.

Ese trabajo era, además, una de las obras que tendría vida más allá de las paredes para verse también en el mundo virtual: a través de un código QR al que las personas podían acceder para ver el proceso que hizo el artista para pintarlo. “Se trata de abrir una ventana diferente y una puerta para que la gente conozca a los artistas y le dé valor a lo que hacemos en la calle desde hace ya un buen tiempo”, decía el artista cuya voz se escucha en el manifiesto de este proyecto.

“La calle es nuestra jungla, la ciudad, el tránsito la publicidad, la velocidad, el odio. Detenernos a contemplar es algo casi imposible, detenernos a sentir, a ver, detenernos a veces es avanzar. Contemplar a veces es ver dentro nuestro.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Muro terminado por @sef.01 🙌🏻🔥 . 📸 @mira_a_mire #limamuralfestival

Una publicación compartida por Lima Mural Project (@limamuralproject) el

La calle nos golpea como a veces lo hacen las miradas de la gente diciendo: sí, tú, eres diferente, pero vivimos todos juntos en una gran casa en la que todos no somos dueños. ¿Por qué dejar que solo unos cuantos la tomen como si fuera suya?, ¿por qué no la tomamos todos? Jamás dejemos de luchar y de decir lo que sentimos con pasión. Algunos queremos hablar con colores, formas, líneas. Dejemos de juzgar y empecemos a sentir, la ciudad es nuestra”, lee en el Manifiesto.

Evidenciar la importancia de la expresión de los artistas es uno de los objetivos de este grupo. “Lo que buscamos con nuestra asociación es abogar por el artista, que sea reconocido su trabajo y que tengan total libertad para expresarse”, agrega Erika Barrantes.

A este objetivo se suma el hecho de que las instituciones públicas han ido entendiendo el trabajo de los artistas urbanos y les han facilitado los muros, logística o implementos.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Mural por @squid.licker & @pesimo93 🔥🦑🔥 para Lima Mural en Miraflores @ishopperu

Una publicación compartida por Lima Mural Project (@limamuralproject) el

Ambos festivales han permitido también el intercambio de los artistas locales con los de otros países, construyendo una red de arte que realmente le cambia el rostro a las ciudades latinoamericanas.

Por estos festivales han pasado algunos como Musik, Sef, Boogie, Cix, Amed, Seimex, Nemo, Eric Skotness, Xomatoc, entre otros; también la estadounidense Laurens YS, la colombiana, Mugre Diamante; junto a las peruanas Lucía Coz y Andrea Nakasato, Ana Lucia Prato Hilgert y Tamiki. Estas últimas intervinieron enormes espacios de la Unidad Vecinal Mirones.

Pero más allá de los festivales y de los barrios céntricos, el arte urbano se está tomando también otras zonas de Lima que no son tan apetecidas por las empresas que suelen patrocinar proyectos de arte urbano. Un ejemplo es el trabajo que hace el colectivo Alegrarte, en el barrio Villa María del Triunfo, donde las pequeñas casas de sus habitantes ahora tienen color gracias a la autogestión de varios artistas.

“No llevamos la cuenta de las casas pintadas. Para nosotros es más importante crear vínculos con la gente de los barrios, escucharlos, aprender de ellos y organizar actividades de interés cultural y de medioambiente”, dice Antonio Jara, uno de los integrantes de este colectivo que es amigo de los de Lima Mural.

Su historia arrancó en 2012 cuando una amiga suya, que trabajaba en los comedores populares de Pamplona Alta, un barrio muy pobre en San Juan de Miraflores, le pidió ayuda con una actividad para comprar equipos de cocina. Jara le propuso pintar el comedor y la mujer quedó tan feliz que, días después, muchos vecinos querían lo mismo en sus casas.

“La señora llegó con una lista de 24 casas para pintar y fue tanta mi alegría que dije: hay que hacer algo con ella. Por esos días se organizaba el Graff War (Festival Internacional de Grafiti), así que invité a los amigos que venían a ese evento a que vinieran a pintar a los cerros de Lima”, contó Jara a Diners.

Y así nació Alegrarte, que también expande el arte urbano de Lima a otros países, pues su trabajo ya se replica en algunas comunas de Medellín. “La gente está contenta porque se sienten parte de algo. En una oportunidad nos topamos con un niño que escribía poemas con grafiti, así decía él; y también con una señora que nos agradecía porque su hijo autista se alegraba al llegar a casa y ver los colores”, contó.

Y es que a pesar de que se trata de un proyecto citadino, el deseo de expresión de las comunidades ha hecho que los artistas se sumen a estas causas y se trasladen a poner sus colores fuera de Lima. Es el caso de Serrán, en Piura, donde Lima Mural participó en el proyecto de Muralización del Bosque Serrán, por iniciativa de la Ong Alternativa y donde se inmortalizó la palabra Renacer, de la mano del artista Elliot Tupac, o un hermoso bosque con animales, de Nemo 90 y Meki.

Finalmente, para ellos, como afirmaron en su manifiesto, pintar aquí y allá es su forma de protestar con colores, formas y líneas y sentir que la ciudad puede ser de todos.

Artículos Relacionados

  • Galería: Las mejores fotografías acuáticas de 2020
  • Una galería para conocer a los finalistas del World Press Photo 2020
  • Vea las 17 fotos finalistas del Sony World Photography Awards 2020
  • El bar de Ernest Hemingway y cuatro lugares que amaban los escritores