Decir mentiras engorda, según la ciencia

La revista Journal of Personality and Social Psychology y la Universidad de Virginia revelaron que las mentiras afectan física y psicológicamente. ¿Ha sentido sus efectos?

“Aquel de ustedes que esté libre de mentiras, que tire la primera piedra”. La mentira es tal vez uno de los defectos en los que toda la humanidad ha caído al menos una vez en la vida. Para zafarse de un problema en el trabajo, para no preocupar a su pareja e, incluso, alguna mentira blanca, que aparentemente no le hace daño a nadie.

Según una reciente investigación de la Universidad de Virginia y la revista Journal of Personality and Social Psychology, las mentiras tienen consecuencias para su salud mental, felicidad y estado físico.

“Sin importar su personalidad, edad o género, las personas son capaces de esconder una mentira durante toda su vida, para no revelar su verdadera identidad o simplemente no ser avergonzado delante de la sociedad”, cuenta el doctor William Pollack, autor del estudio.

La mentira ocupa gran parte de su mente


Cuando las personas no desean que algo salga a la luz, mantienen un perfil bajo con mentiras, pero, en realidad, están exponiendo su cabeza a un desgaste que puede arruinar su memoria, inteligencia emocional y confianza.

Pollack explica que la persona que miente solo puede pensar en eso y nada más. “Esto es conocido como la supresión de pensamiento que contribuye al trastorno de estrés postraumático, la depresión y el trastorno obsesivo-compulsivo”. Lo más revelador es que la mentira ronda en la mente y se intensifica cuando comparte la mentira con la persona a quien le mintió.

Mentiras, los grandes distractores de la oficina


Las mentiras son el equivalente a ese compañero que habla duro y no lo deja trabajar en la oficina. Esto lo reveló la Universidad de Virginia, luego de pedirle a sus estudiantes que mantuvieran en secreto durante una semana. Notablemente, los estudiantes que guardaron el secreto bajaron sus calificaciones en un 70 %. Pollack explica que la ocultación activa de información mantiene distraída la mente.

Mantener oculta una mentira engorda


Engañar a su cónyuge, romper una dieta o simplemente mentirle a su jefe, son algunas de las mentiras más comunes que el doctor Pollack encontró en el estudio y que “cargan más” a las personas. De hecho, esta sensación la relaciona el cerebro con estar físicamente agotado, por lo que preferirá guardar energía y hacerlo perezoso, lo que en consecuencia lo hará engordar.

Las mentiras afectan notablemente su salud

Pollack, junto con la revista Journal of Personality and Social Psychology, encontraron que los hombres con VIH positivo que ocultaron su homosexualidad murieron antes que otros que estuvieron abiertos al respecto. Lo mismo sucedió con los sobrevivientes del Holocausto que revelaron toda la verdad sobre sus experiencias. Estos tuvieron una mejor salud 14 meses después que las personas que decidieron ocultar su pasado.

¿Cómo saber si decir la verdad o mantener la mentira?

Pollack explica que la mentira se vuelve más difícil de sostener si está dirigida a una persona con la que se comparte mucho tiempo, como por ejemplo, pareja, hijos, hermanos y padres. El experto asegura que lo mejor es decir la verdad para no sufrir las consecuencias y evitar la desconfianza de la persona.

Por otro lado, se puede mantener la mentira a un compañero de trabajo o jefe siempre y cuando no comparta mucho con él.

¿Ha sentido algunos de estos efectos a la hora de decir mentiras? Escríbanos en el recuadro de comentarios

Artículos Relacionados

  • Quiz Diners: ¿Qué banda de rock clásico es usted?
  • Estos son los ganadores de National Geographic Traveler 2019
  • Especial interactivo: conozca los 34 autos deportivos más icónicos de la historia
  • Galería: Los mejores retratos de animales en vía de extinción