En sus marcas, listos… ¡Disfruten!

Cerca de quince mil corredores participarán en la maratón Lima 42K el próximo 19 de mayo. Tres de ellos nos comparten secretos de su preparación y de lo que significa el running en sus vidas.

La diseñadora gráfica Ruth Martínez, de 48 años y madre de dos adolescentes, correrá este 19 de mayo su primera gran carrera: la maratón de los 42 kilómetros de Lima. Ese mismo día, el economista y administrador de empresas Francisco Rouillon realizará, a sus 51 años, su tercera maratón. Y el entrenador físico Oliver Landeo, de 35 años, estará completando su maratón número 28 y su octava participación en Lima 42K.

Ellos son tres de los cerca de quince mil corredores que el próximo domingo sudarán por las calles de Lima todo el esfuerzo y el entrenamiento acumulado en las madrugadas durante los últimos meses para completar así una de las carreras de mayor importancia en Suramérica.


Ruth Martínez, diseñadora gráfica, corredora aficionada.


Los tres llegaron al mundo del running en búsqueda de salud. Y aunque cada uno de ellos persigue objetivos diferentes, todos comparten la pasión por una actividad que más allá de acondicionar su cuerpo les ha proporcionado disciplina, confianza en sí mismos y algunas de las más grandes alegrías de sus vidas.

Aquí cuentan cómo se prepararon para el reto del domingo próximo: correr cuatro horas sin parar, afrontar los últimos diez kilómetros cuesta arriba de esta prueba, no dejarse vencer de la mente cuando ésta grite “no puedo más” y disfrutar de esta experiencia de recorrer su natal Lima en esa soledad en compañía que es toda maratón.

Meditación al trote


Ruthi, como le dicen sus amigos, lleva cinco meses despertándose a las 4:30 de la mañana para salir a correr con frío, calor, lluvia o tiempo seco. Mientras su familia se queda entre las cobijas, Ruthi sale con su grupo de entrenamiento cinco veces a la semana.

“Yo empecé a correr hace 20 años porque aunque jugaba tenis y voleibol, empecé a tener dificultades para coordinar con las otras personas para ir a jugar. Entonces un día decidí que iba a correr, porque lo único que necesitaba era querer hacerlo y un buen par de zapatillas”.

Al principio sufrió. Terminaba de correr y se sentía mal. Pero perseveró y el esfuerzo trajo su recompensa. Desde entonces corre como mínimo tres veces por semana pero Ruthi nunca ha corrido una maratón. Lo más largo que ha hecho han sido medias maratones y por eso, desde comienzos de este año empezó a prepararse con un equipo, guiado justamente por Oliver Landeo, para poder enfrentar este enorme reto.

Oliver Landeo, entrenador y maratonista profesional.


“La preparación para la carrera ha sido intensa. Entrenamos cinco y a veces hasta seis veces por semana. Pero no corremos igual todos los días: a veces hacemos cuestas, otras veces entrenamientos de fuerza muscular, otras veces algo más suave y así, poco a poco, nos hemos ido preparando. Yo me siento lista para el domingo, quiero terminar la carrera pero terminarla bien, con aire”, dice.

Hoy día Ruthi no concibe la vida sin correr, sin el placer de salir en las mañanas, escuchar a los pájaros cantando, disfrutar el aire fresco y tener ese espacio consigo misma que ella aprovecha para pensar y pensar o para dejar de hacerlo, en una suerte de meditación en movimiento en la que se va convirtiendo su entrenamiento.

Disciplina y confianza

Francisco Rouillon, administrador de empresas, miembro de Corre Perú.


Oliver Landeo empezó a correr usando las mismas zapatillas que se ponía para jugar baloncesto. Ese error de principiante, y que la causaba dolores de rodilla, no anticipaba la productiva carrera que se abría a su paso: ser un corredor profesional con una historia de 27 maratones ya en sus piernas y un entrenador de corredores de diversos niveles, como Ruthi, que hoy acuden a él para prepararse antes de sus carreras.

Aunque Oliver siempre estuvo en el mundo del deporte, en una época dejó el basquetbol y subió de peso. Cuando tomó la decisión de correr, porque era una actividad que estaba en sus manos y no dependía de otros para hacerla, no imaginó que todos los beneficios que esto traería a su vida, además de deshacerse del sobrepeso.

“Lo primero que me dio el running fue la disciplina; me di cuenta de que para poder darle tiempo al entrenamiento tenía que organizar mejor mis horarios, mi alimentación, mis hábitos. Después vino otro beneficio que fue la fortaleza mental porque me di cuenta de que los límites me los ponía yo. Y luego vino la profesión y el hecho de poder viajar por el mundo participando en competencias internacionales”, dice Oliver.

Su primera maratón internacional fue la de Boston en 2013, aquella en la que ocurrió el atentado terrorista y que lo marcó para siempre. “Yo había terminado de correr y experimenté una alegría inmensa al cruzar la meta. Eso es algo que no se puede explicar, sólo quien lo ha vivido sabe lo que es. Pero poco después ocurrieron las explosiones y eso fue muy traumático para mí. Sin embargo, fue muy lindo ver la solidaridad que se vivió después y como todos los que estábamos ahí empezamos a ayudar a los heridos”, dice Oliver.

Además de haber corrido dos maratones de Boston, también ha hecho las de Tokio, Berlín, Nueva York y Chicago. Del circuito de las grandes, sólo le falta la de Londres, que piensa correr el año entrante. Y claro, es un participante frecuente de la carrera más importante en su natal Perú: este domingo Oliver correrá su octava maratón de Lima.

“Muy pocas maratones te permiten correr con un visual del mar. En Lima hay un gran tramo en el que ves el océano Pacífico. El clima es muy benigno, pues estamos entrando en otoño, así que la temperatura ayuda. Es una carrera que tiene su dificultad porque aunque la primera parte no es tan exigente, los últimos 18 kilómetros son subiendo, entonces ya faltando cinco kilómetros se siente el agotamiento. Pero es una carrera muy bonita que además está certificada internacionalmente, entonces si haces un buen tiempo te permite clasificarte a la maratón de Boston, por ejemplo”, explica el entrenador.

La fuerza del grupo

Equipo Corre Perú.


Por muy ocupado que esté en su labor de asesor empresarial, Francisco Rouillon siempre tiene tiempo de correr, algo que se convirtió en una pasión desde cuando empezó a practicar este deporte hace ocho años por motivos de salud.

Tanto le ha gustado, que se unió a un club de corredores en la ciudad, Corre Perú, y hoy hace parte de sus directivos. Este domingo, Francisco correrá su tercera maratón de Lima y, en su opinión, la preparación en grupo ha sido clave para enfrentar retos grandes como éste.

“Si tuviera que dar un consejo a alguien que se va a preparar para una maratón sería el mismo que me dieron a mí: es mejor entrenar en grupo porque éste te va a transmitir toda la experiencia sobre cómo debes entrenar para algo tan exigente como lo es una maratón. Además, creo que es importante que en tu primera carrera no estés mentalizado en hacer un tiempo determinado, sino en correr libremente, sin esa presión. También es recomendable no salirte de tu paso acostumbrado durante los entrenamientos, ni más lento ni más rápido, pues ya sabes a qué ritmo está acostumbrado tu cuerpo. Y obviamente, hay que estar muy bien hidratado desde días antes a la carrera. La preparación es fundamental, esto no es un juego”.


Pero sobre todo, enfatiza Francisco, lo más importante es disfrutar la carrera y la llegada a la meta. “Ese momento de cruzar la línea es indescriptible, te pone la piel de gallina sólo pensarlo; no hay como describir la sensación que se tiene al culminar tantos esfuerzos y dedicación”.

Francisco también se siente listo para este desafío. Confía en que los entrenamientos darán fruto en las horas más duras de la carrera. Para ello, se preparó haciendo entrenamiento de cuestas los lunes; trabajo físico, los martes, velocidad, los miércoles; cambio de ritmo, los jueves; paso maratón y paso tempo los viernes y entrenamiento suave, los sábados. Además, algunos fondos o entrenamientos de largas distancias. “Lo usual es que para una maratón hagas fondos que empiezan a los 15 kilómetros y van hasta 32. En total, podrías hacer dos fondos de 32 o uno de 32 y dos de 30”, puntualiza este corredor.

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