“Un helado artesanal que hacer sonreír a la gente”

Blu, la heladería que abrió hace cuatro años en Barranco, es una de las más populares en la ciudad. Sus propietarios, Laura Lucangeli y Nicolás Palma, cuentan la historia de cómo surgió este emprendimiento.

Uno es testigo de aquellas colas de gente golosa, con antojo, amantes de los helados, con esa premisa tan usual de “estoy lleno, pero siempre hay espacio para el postre”, hasta la vuelta de la esquina, casi llegando al Parque Municipal de Barranco. Una escena tan cotidiana y graciosa cuando se reflexiona sobre ello. Existen por lo menos tres heladerías más en el distrito pero en ninguna se observa esa paciencia de la gente, bajo el sol radiante, para comprar y saborear un helado. En Blu es cosa de todos los días, muy especialmente en verano. No de ahora, sino desde el principio, hace cuatro años, cuando Laura Lucangeli y Nicolás Palma decidieron dar rienda suelta a su pasión: hacer helados con productos naturales, de calidad y al estilo italiano.


Nicolás Palma y Laura Luncageli, propietarios de BLU. Foto: Cortesía Heladería Blu.


“Quise abrir una heladería desde que terminé mi carrera de hotelería y turismo en Inglaterra – soy fanática de los helados – pero sentía que todavía me faltaba la experiencia para embarcarme en una aventura así, en especial viviendo en un mercado tan competitivo como el de Londres”, explica Laura Lucangeli, peruana nacida en Lima, hija de madre inglesa y padre italiano. “Cuando vine a vivir a Lima en 2012, vi el potencial para realizar mi sueño y comencé a armar el proyecto. Le conté a Nico la idea y coincidimos en esta locura. A la semana estábamos haciendo pruebas con una máquina de helados antiquísima que era de mi mamá. Felizmente, nuestros helados han mejorado desde ese primero de mango que hicimos”.

Nicolás Palma, amigo de Laura desde la infancia, recuerda que hace once años cuando llegó a vivir en Barranco “no concebía que el distrito más pintoresco y ‘caminable’ no tuviese una buena heladería. Si nadie abre una, tendré que hacerlo yo”. Coincidentemente, Laura había venido a vivir de Londres a Perú y también a ella se le había ocurrido abrir una heladería. “Nos juntamos a comer un cebiche para conversar y desde ahí todo fluyó”.


El equipo de BLU. Foto: Cortesía Heladería Blu.


Las cosas solo fluyen cuando hay una buena química. Es el caso de Laura y Nicolás, quienes se conocen desde siempre. “Nuestros papás son amigos hace más de cincuenta años y nuestras familias siempre paran juntas (…) Somos como primos de cariño”, dice Laura. “Sin duda se ha fortalecido la relación. Ambos tenemos en cuenta, ante todo, que somos amigos y que ninguna disputa o diferencia de opiniones debe llegar a distanciarnos y romper la confianza ni la complicidad de la que hoy disfrutamos”, añade Nicolás. “La nuestra, además, es una relación que iniciaron nuestras familias hace cinco décadas y eso es un legado que queremos honrar siendo buenos amigos y socios. Claro que no todo es color de rosa y a veces parece un rincón de box”, bromea.

Está claro que para que funcione un trabajo en equipo cada miembro debe saber cuáles son sus aportes y responsabilidades. “Mi mayor aporte ha sido traer las técnicas tradicionales y caseras en la elaboración del gelato italiano así como inculcar el respeto a la simplicidad de la cocina italiana a la filosofía de Blu”, explica Laura. Nicolás, por su parte, también tiene claro su rol en esta empresa. “Ambos hacemos un poco de todo y muchas cosas las vemos juntos. Yo me encargo más de la parte comercial, el marketing y el manejo de las redes. Participo de la contratación del personal y de la búsqueda de nuevos ingredientes y proveedores. Lo que sí hacemos juntos siempre es la creación de nuevos sabores y la formulación de recetas”.


Arándanos, uno de los ingredientes recurrentes en los helados de BLU. Foto: Cortesía Heladería Blu.


Lo más interesante, si duda, es cómo lograron el estilo de helado que los diferencia del resto. “Nuestro primer curso para elaborar helados fue en La Plata, Argentina, país con una tradición importante de heladería italiana”, explica Nicolás. “Aprendimos a preparar helados muy diferentes a los que hacemos actualmente, usando bases de helado semi elaboradas, método utilizado por la mayoría de heladerías del medio. Sin embargo, nuestro objetivo era hacerlo diferente, que sea artesanal de verdad y no a medias”.

Por esas cosas que suceden, “cuestiones del destino” según Palma, conocieron a una pareja de maestros heladeros alemanes cuando viajaron por Perú. “Ellos tienen una gelateria italiana en Múnich y su filosofía de trabajo era la misma que nosotros anhelábamos. Nos sugirieron viajar a Calabria, a un curso de gelato artesanal que nos abrió la mente. Luego, ya de vuelta en Lima, invertimos en traer a estos maestros heladeros para que nos enseñen a trabajar con los insumos que se encuentran aquí. Allí cambió todo para nosotros: pasamos de la intención al hecho”.


Palma asegura que tienen un helado fresco y honesto. Respetamos el ingrediente y su temporalidad; no tomamos atajos en su elaboración, dice. Foto: Cortesía Heladería Blu.


Hoy en día, no cabe duda que Blu se ha ganado un sitio entre las mejores heladerías de la ciudad. Tanto así, que Laura y Nicolás se animaron a abrir un segundo local en Mercado 28, situado en el distrito de Miraflores. Rompieron la cascarilla y salieron de su zona de confort, que es Barranco. También tienen carritos heladeros en dos puntos de mucha afluencia en Miraflores y San Isidro. Los consumidores se multiplican. Las expectativas también y el impacto que todo negocio genera, sin duda.

“Nuestro propósito siempre ha sido de crear un gelato delicioso y natural, que haga sonreír a la gente. La diferencia es cómo logramos esto. Creemos que el enfoque de una empresa no debe recaer sólo en el producto y el servicio, sino que hay que ir más allá. Nosotros queremos dejar las cosas mejor de como las encontramos, haciéndonos responsables del impacto de Blu en el medio ambiente y la sociedad”, sostiene Laura.


La atención esmerada también ha contribuido a la popularidad de esta heladería. Foto: Cortesía Heladería Blu.


Por su parte, Nicolás cree que la calidez de su producto debe proyectarse también en el buen servicio hacia sus clientes. “En Barranco, muchos de nuestros clientes son vecinos del barrio con quienes luego puedes cruzarte en el supermercado, en el gimnasio, en el parque. En Mercado 28, nuestros clientes son más diversos, menos repitentes, consumidores de paso que buscan una experiencia gastronómica completa como la que ofrece este food hall. El reto principal, creo, radica en que el cliente sienta la misma calidez y atención en ambos locales y, en realidad, en cualquier ocasión que se tope con nuestra marca”. ¡Larga vida a Blu!

*****
Blu ofrece dos tipos de helados: gelato, elaborado con leche, y sorbetto, que se hace básicamente con frutas.

Los sabores clásicos del gelato que los han hecho populares son: gianduia (avellanas tostadas con chocolate de leche), chocolate y straciatella (leche con trocitos de chocolate amargo). También tienen menta/muña con trocitos de chocolate, castañas, canela, choconibs (chocolate amargo con semillas tostadas de cacao) y pistacchio (importado de California).

Con el sorbetto, la oferta es estacional dependiendo de las frutas. Los más populares son maracumango (mezcla de maracuyá con mango), maracuyeah (maracuyá), plátano de la isla, arándano, quito quito (también conocido como lulo), ciruela y limón.

Blu
28 de Julio 202, Barranco
Mercado 28, Vasco Nuñez de Balboa 755, Miraflores
2 carritos heladeros en El Pan de la Chola de Miguel Dasso 113-115, San Isidro y de Avenida La Mar 918, Miraflores

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