Travesía por Ica: tierra soleada, vinícola y fértil

Una travesía por Ica es la excusa perfecta para catar piscos y vinos bajo el sol, degustar la deliciosa gastronomía iqueña y disfrutar de una estadía en medio de viñedos o almozar en la hacienda vitivinícola más antigua del país.

Ica atesora muchos secretos, encajonados por el desierto y los primeros contrafuertes de la cordillera de los Andes. En el valle, por donde discurre el río Ica, existe una tierra fértil donde crecen algodón, espárragos y frutas. También hay un buen terroir donde abunda una uva excelente para elaborar pisco y vino. Y es ahí donde se cosecharon los primeros viñedos de Sudamérica que trajeron los españoles desde el otro lado del Atlántico, antes de ser llevados hacia Chile y Argentina. A pocas horas de Lima, estas tierras que están soleadas gran parte del año, son un destino ideal de fin de semana para recorrer bodegas pisqueras, disfrutar de una cocina auténtica y descansar en Huacachina, el último oasis del desierto iqueño, así como en Viñas Queirolo, el primer hotel rodeado de viñedos en pleno valle.

La Olla de Juanita

Darse un festín en La Olla de Juanita es una experiencia ineludible. El restaurante está situado en el Fundo Tres Esquinas, en las afueras de la ciudad de Ica. ¿Cómo decirle no a una ensalada de pallares verdes, un contundente cebiche de pato o una carapulcra hecha al estilo chinchano? El nombre del restaurante se escogió en honor a doña Juana Élide Martínez de Gonzáles, explica su hija Cecilia, quien está a la cabeza del negocio. Doña Juana también es conocida como la Dama del Pisco, una mujer de ochenta y tantos años, con mucha energía y aún gozando de buena salud.

Antiguos lagares y botijas de arcilla donde se producía y almacenaba el pisco, respectivamente./Foto: Jorge Riveros-Cayo.


Fue pionera en la industria del pisco a mediados del siglo veinte, cuando era “trago de machos”, explica ella. La familia Gonzáles Martínez también es propietaria de los premiados piscos Tres Generaciones. Y doña Juana aún se sienta a la mesa, levanta su copa con un Mosto Verde y saborea un sorbo de pisco. Después de un breve silencio, sentencia con autoridad: “Yo no bebo, beso el pisco”. Y nos mira, como para que no queden dudas de lo que acaba de afirmar. “Aprecio el dulzor, la suavidad con la que pasa por mi garganta”, añade. ¿Por qué los piscos Tres Generaciones son tan buenos? Doña Juana responde: “Los productos son finos, de la mejor fruta, cosechada en el mejor terreno y con un clima excelente”. Amén.

 

Hacienda Tacama

Esta emblemática hacienda es la más antigua del país. Fue parcialmente restaurada, después del terremoto de 2007 y aún se pueden realizar visitas guiadas que incluyen un estupendo recorrido de los viñedos desde su torre. La historia de la hacienda está ligada al mítico Marqués Francisco de Caravantes quien, según varios historiadores, trajo las primeras uvas a Perú provenientes de las islas Canarias a mediados del siglo dieciseis. Tacama, desde entonces, ha producido vinos y piscos. A finales del siglo diecinueve, la familia Oleachea compró la hacienda de la Orden Agustina.

La Hacienda Tacama es la más antigua del país. /Foto: Jorge Riveros-Cayo.


Es entonces que los nuevos propietarios iniciaron un acercamiento con la tecnología vitivinícola francesa. Como resultado se empezaron a producir vinos con cepas de Francia. “En 1984 Tacama introdujo la cepa petit-verdot a Perú”, recuerda Frédéric Thibaut, el enólogo residente galo de la hacienda. Hoy en día Tacama tiene 250 hectáreas de donde se cosechan uvas con las que se producen 18 variedades de vinos y piscos. La antigua hacienda se precia de elaborar buenos vinos después de varios períodos en que la industria vitivinicola se fue por los suelos.

Tacama produce 18 variedades de vinos y piscos. /Foto: Jorge Riveros-Cayo.


“Tacama fue afectada más por la Reforma Agraria que por las guerras que tuvo el Perú”, sentencia Pedro Olaechea, cabeza visible de la familia que ha regentado esta hacienda desde 1889. En la actualidad Tacama vende vinos premiados y reconocidos que nos recuerdan claramente que la historia vitivinícola en Sudamérica se inició, inequívocamente, en el Perú.

 

Restaurante El Tambo

Dentro de Tacama hay un restaurante que ofrece comida regional de Ica y platos clásicos de la cocina criolla, un complemento ideal a la visita de la hacienda. El Tambo cuenta con salones amplios y una terraza. Además hay una sala especial de cata así como una cava subterránea a ocho metros de profundidad. Este restaurante está regentado por Luz María Olaechea de Rizo Patrón y allí se ofrece, además de buena cocina, cordialidad iqueña. “Hemos ido construyendo el proyecto de a poco, armando un concepto integral donde está el restaurante pero también los tours y catas”, explica Luz María. “Porque nuestro principal producto siguen siendo los vinos y piscos”.

Un almuerzo no puede iniciarse sin una porción de pecanas tostadas con aceite de oliva y romero: espectaculares o el Gran Piqueo Tacama, compuesto de yuquitas, chicharrón de chancho, anticuchos con choclitos en mantequilla y tamalito. La ensalada iqueña de pallares es un clásico y el cebiche de corvina está muy bueno, aunque no siempre disponible en la carta. De platos de fondo están el arroz con mariscos, el lomo saltado y un especialísimo picante de pallares con sábana, otro clásico regional. En la carta también se sugiere los maridajes que se pueden realizar con cada plato, incluyendo los postres como la pera al vino.

 

Hotel Viñas Queirolo

Rodeado de 400 hectáreas de viñedos, Viñas Queirolo invita a relajarse. Construido con un estilo arquitectónico que evoca el período republicano, el hotel ostenta habitaciones muy cómodas y amplias. El plus de la experiencia son las visitas guiadas a los viñedos durante el atardecer y las catas de pisco o vino muy didácticas a cargo de la sommelier Fiorella Alarcón. La familia Queirolo arribó a Perú en 1877 desde Génova. Tres años después abrieron la mítica Taberna Queirolo en Pueblo Libre.

Intipalka es el vino de bandera del Hotel Viñas Queirolo. /Foto: Jorge Riveros-Cayo.


“Somos cuatro generaciones dedicadas a la elaboración de vinos y pisco,” explica Santiago Queirolo quien, junto a su hermano Jorge, manejan la empresa familiar. El hotel tiene unos cinco años y los productos que ofrecen, como los vinos Intipalka reserva, son excelentes. La barra del hotel se esmera con la coctelería pisquera. Un capitán, un chilcano o un Marabuena (chilcano de maracuyá), son cócteles recomendados. “Para mí el pisco es una gran bebida. Transmite los olores de la fruta. Esa es su mayor virtud”, sentencia Santiago Queirolo. ¡Salud!

Atardecer sobre los sembríos que rodean el Hotel Viñas Queirolo. /Foto: Jorge Riveros-Cayo.


 

Guía de viaje

La Olla de Juanita

Fundo Tres Esquinas 121, Subtanjalla, Ica

Teléfono para reservas: (056) 40 3317

 

Hacienda Tacama – Restaurante El Tambo

Camino Real s/n, La Tinguina, Ica

Teléfono para reservas y guiados: (056) 58 1030, anexo 1039

Teléfono para compras: (01) 218 3017

www.tacama.com

 

Hotel Viñas Queirolo

Carretera San José de los Molinos, km 11, Los Molinos, Ica

Reservas: (01) 261 3772, anexos 102 y 103

www.hotelvinasqueirolo.com

 

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