Escápese a descansar a uno de estos cinco paraísos caribeños

Seleccionamos cinco islas destacadas en el mundo por su lujo, sus locaciones para bucear, la mayor reserva natural, sus aguas cristalinas y su suma de culturas. Una de ellas puede ser el destino para sus próximas vacaciones.

1. ST. BARTH

Lo que Cristóbal Colón vio y dejó atrás es imperdonable a los ojos de hoy: en su segundo viaje el almirante genovés estaba tan obsesionado con la riqueza del Nuevo Mundo y el descubrimiento de posibles territorios, que apenas se detuvo en la belleza de una isla menor en el Caribe para un breve descanso y para bautizarla con el nombre de su hermano: Bartolomé. Y siguió de largo.

La corona española no le prestó mayor atención a aquella belleza. Pasaron los años y la isla volcánica de las Antillas Menores fue dejada de lado, porque era tan seca y rocosa que no servía para lo que importaban las islas entonces: cultivar caña de azúcar. Los piratas se adueñaron de ella y fue de dominio francés, luego sueco y de nuevo francés, así que pasó a llamarse Saint-Barthélemy, pero también St. Barth, St. Barths, St. Barts o San Bartolomé en español.

A pesar de que el huracán Irma azotó St. Barth en 2017, esta isla ha sabido sobreponerse como ninguna otra y hoy en día luce mejor que nunca. Foto: Natalia Barsukova / Shutterstock


Llámela como sea, porque esta isla de tan solo 24 kilómetros cuadrados, con poco menos de 10.000 habitantes, ha sido considerada varias veces por revistas especializadas como la más bella del mundo, y poco les importa a sus habitantes cómo le digan o cuánto la hayan abandonado a su suerte. El afrancesamiento de hoy y el lujo que se respira en sus calles contagia a sus habitantes y todos viven tranquilos en su clima y aguas de 28 grados.

Hablan francés, circula el euro, varias de sus construcciones más representativas son neoclásicas, el nombre de su capital le rinde un homenaje al rey sueco Gustavo (se llama Gustavia), la visitan celebridades y las palabras francesas Liberté, Egalité, Fraternité se leen en su centro de gobierno; lo curioso es que allí se ve la riqueza, se respira la libertad, hay un sentido de igualdad y todos se sienten fraternalmente caribeños y felices en este lugar.

St. Barth no es económica. Abundan los “megayates” ––algunos con sistemas de defensa de misiles o hasta de 163 metros de eslora––, hay una mansión de Rockefeller, pero también está la naturaleza en pleno, las tortugas marinas y los tiburones gato, las playas de arenas blancas y el bienestar de una isla que supo recuperarse en menos de tres meses luego de que el huracán Irma la arrasara con vientos de hasta 290 kilómetros por hora.
Hoy es más bella que nunca. Copada de marcas de diseñadores franceses como Hermès, Chopard y Bvlgari, con restaurantes de lujo como La Guerite, Shellona, L’Orega, Black Ginger, Isola o François Plantation, una tarta de cebollas con olivas y anchoas, una bouillabaisse provenzal o una ensalada verde rondan precios cercanos a los 45 dólares.

Es, en definitiva, una isla sexi: francesa y caribeña al tiempo, clásica y tropical, metropolitana y con dinero, en especial de estadounidenses y franceses, restaurantes de manteles como en los Campos Elíseos de París y una arena impoluta. Puede que no tenga las playas más sorprendentes del Caribe, pero tiene todo en su justa medida.

DÓNDE DORMIR

EDEN ROCK: Ubicado en la bahía de Saint-Jean, es un hotel de lujo en un promontorio que da hacia el mar.

LE GUANAHANI: En Gustavia, es el resort de moda más grande de la isla, con un alto grado de exclusividad e intimidad.

VILLAGE ST JEAN: Cuartos más económicos, desde 300 dólares la noche y, sin embargo, de alta calidad y el lujo característico de la isla.

DÓNDE COMER

LA GUÉRITE: Primo hermano del restaurante homónimo de Cannes, ha recibido a DiCaprio, De Niro, Jagger, McCartney y otros.

OREGA: Una casa de madera alberga a este restaurante que fusiona lo japonés con lo francés. Propiedad de la artista Kate Kova.

LA PLAGE: De camino a la playa está este lugar con toque romántico y estilo que mezcla lo caribeño con lo francés.

2. AMBERGRIS, BELICE

Frente a Belice, quizás el país caribeño menos centroamericano de todos (se habla inglés, es una monarquía constitucional y lo habitan apenas 400.000 personas) está el cayo Ambergris, un paraíso tanto para los peces como para los humanos. Un dato lo dice todo: está ubicado en la segunda mayor barrera de coral del mundo y es patrimonio natural de la humanidad. Lo de la arena para broncearse no es la prioridad acá.

El Gran Agujero Azul es uno de los paisajes mas llamativos en Belice. Está ubicada en el cayo Ambergris, la segunda mayor barrera de coral del mundo. Foto: Globe Guide Media Inc / Shutterstock


El cayo Ambergris es apenas una de las cerca de doscientas islas que forman parte de Belice, pero es la más popular y extensa, la más glamurosa y amada: el que ame el mar ya la tiene en su radar. Vecina de la frontera con México, en este paraíso de naturaleza salvaje el atractivo mayor es su imponente barrera de coral.

El plan por excelencia, entonces, es el buceo y el esnórquel. Acceder a la barrera de coral no resulta difícil: está a 750 metros de la orilla este de la isla. La temperatura del agua oscila entre los 26 y los 28 grados, y el lugar enamoró al científico Jacques-Yves Cousteau, quien lo comparó con “una selva en la frontera del mar”. La aventura se vive acá con careta y tanque de oxígeno.

Esa riqueza la convierte en una de las más bellas islas del mundo. Además, tiene para todos los gustos a pocos kilómetros: los amantes de los tiburones y las mantarrayas van al Shark-Ray Alley, un espacio de buceo para ver estas especies; los que quieran observar una de las maravillas del mundo acuático toman excursiones de un día al Gran Agujero Azul (un inmenso cenote rodeado de atolones de 123 metros de profundidad y 300 metros de ancho). Hay más excursiones: al cayo Half Moon (monumento natural protegido), al atolón de las islas Turneffe –famoso por las historias de piratas y por ser reserva marina protegida–, a la reserva Hol Chan (un canal natural de nueve metros de profundidad, y también reserva marina protegida) y a Bacalar Chico (canal excavado por los mayas que separa a Ambergris del continente).

Ambergris fue el anticipo del canal de Panamá: todo indica que los mayas abrieron Bacalar Chico para comerciar con una comunidad de 10.000 habitantes de entonces. Hoy es un lugar de senderismo, multiculturalidad, cascadas ocultas, selva y pequeños restaurantes dedicados a vender mariscos. Las playas bellas están en resorts privados, por si su plan es ese.

En esta isla sin tantas presunciones hay un solo pueblo –San Pedro– donde vivir no es tan caro: en un restaurante costoso, una comida completa con postre para dos puede salir por alrededor de 55 dólares. La comunidad es dinámica, hay muchos extranjeros, manglares, lagunas, casi todo se hace a pie o en carritos de golf, está bien conectada con el interior del país y tiene taxis acuáticos. Además, está de celebración: en 2018 sus arrecifes fueron declarados fuera de peligro.

DÓNDE DORMIR

XANADU ISLAND RESORT: Ubicado en San Pedro, es ideal para los que viajan en familia. Hay búngalos y la mejor playa de la isla.

VICTORIA HOUSE RESORT & SPA: Es el mejor alojamiento de la isla por belleza y diseño. Su hermosa playa tiene un restaurante de comida típica.

MAHOGANY BAY: Un espacio de estilo y clase, pero a precios más cómodos. De la cadena Curio Collection, de los hoteles Hilton.

DÓNDE COMER

PIER 366 SEAFOOD HOUSE: En San Pedro está este restaurante pequeño y adorable con vista al océano, especializado en tacos de pescado y ceviches.

PALMILLA: También en San Pedro, este lugar ofrece un ambiente ideal e íntimo, decorado con madera oscura y arte botánico, que ofrece comida de mar.

THE DIVE BAR: A cuatrocientos metros de San Pedro, sobre la playa, quizás la mejor comida. Recomendado, su sándwich de pescado.

3. EXUMA, BAHAMAS

En Bahamas dicen que hay una isla para cada día del año. Así que si tiene un día muy especial, no lo dude, elija Exuma. Para muchos es la playa más hermosa del Caribe con la razón más poderosa para amarla: sus playas de arenas blancas y sus aguas cristalinas. Y en este caso la premisa va en serio.

La transparencia del agua es tal que se ven las estrellas de mar y las mantarrayas sin esfuerzo, y el fondo es como si jamás hubiera llegado turista alguno. Tan particular es su transparencia que, si ve un cerdo rosado nadando hacia usted en algún tour, créalo: en la isla estos mamíferos aprendieron a nadar para recibir a los turistas a cambio de comida, y son hoy una atracción turística mayúscula.

Exuma es una isla tan pequeña que es común ver a turistas y nativos recorrerla a pie.


Si quiere una experiencia más intensa a la de ver cerdos bañistas y agua llena de especies marinas, puede ir en un tour a ver tiburones en Compass Bay o a conocer el paraíso de las iguanas en Leaf Cay, una isla que compró el actor Nicolas Cage y luego la vendió a mejor precio al gobierno cuando supo que era un hábitat de miles de estos reptiles. O conocer el cayo Staniel, que fue locación de dos películas del 007 James Bond: Thunderball y Nunca digas nunca, para finalmente recorrer las cuevas de la isla, en la que se filtran los rayos del sol mientras uno bucea.

Pero el punto más fotográfico de la isla es la milla de arena (Mile-Long Sandbar), una franja de arena curvilínea que mide kilómetro y medio, rodeada de agua a lado y lado, con franjas de terreno ligeramente sumergido a izquierda y derecha en las que, por kilómetros, el agua no supera la altura de las rodillas y hace que se pierda todo miedo al mar.

Como es una isla pequeña, resulta fácil recorrerla en taxi o a pie. Se puede alquilar carro y detenerse a conocer su historia como provincia de esclavos durante los años de dominio británico. Se pueden visitar los cayos, donde los famosos se esconden del mundo, o recorrer el parque nacional Cayo Puerto Moria y el Trópico de Cáncer, que pasa por allí. O se puede dedicar a lo que seguro irá: a ver playas blancas y mar azul.

DÓNDE DORMIR

SANDALS EMERALD BAY RESORT: Es un todo incluido. Cuenta con once restaurantes y seis bares, además de actividades acuáticas imaginables.

LUMINA POINT RESORT: Un espacio pequeño con doce habitaciones que dan al mar, al que solo se accede en bote privado.

PARADISE BAY: Frente a un terreno de casi dos kilómetros de playa solitaria, en medio del Trópico de Cáncer, ofrece pequeñas cabañas totalmente acondicionadas.

DÓNDE COMER

SANDALS EMERALD BAY: Con once restaurantes, es una opción incluso para quienes no se hospedan en el hotel.

PALAPA GRILL. CASUAL: Elegante, con un sabor típico caribeño de las Bahamas.

CHAT ‘N’ CHILL: Un bar con parrilla que ofrece comida nativa, bebidas tropicales y cerdo asado con toque bahameño y al que se puede acceder descalzo.

4. VIEQUES, PUERTO RICO

Vieques se diferencia de otras islas del Caribe por dos razones. La primera por formar parte de Puerto Rico; la presencia de la Armada estadounidense hizo que dos tercios de sus tierras no tuvieran desarrollo y estuvieran bajo su control. Apenas en 2003 se traspasaron sus terrenos al Departamento del Interior puertorriqueño, y las playas, que habían permanecido sin acceso para los habitantes de la isla, fueron redescubiertas. Esas zonas, puestas bajo protección, se convirtieron en el refugio natural más grande del Caribe.

No sobra decir que sus playas son transparentes y claras, llenas de flora nativa e, incluso, de caballos que pastan libremente y corren por la arena blanca. Acá también el blanco es blanco y la transparencia, suprema.

La segunda razón por la que Vieques se diferencia del resto de playas está en su bahía bioluminiscente. Es decir: en la noche, sus aguas brillan. Suena a cuento de hadas, pero así es: la bioluminiscencia constituye un sistema de defensa natural que surge cuando los protozoos son atacados y el movimiento del agua genera en ellos una reacción química que produce luz y atrae a depredadores más grandes que se comen a las criaturas que amenazan a los protozoos.

Si quiere visitar este espectáculo tiene que contratar un operador seguro e ir libre de químicos y de pesticidas. Es el plan de planes en Vieques y se hace en kayaks o botes livianos en la noche puertorriqueña.

Hay dos barrios en Vieques: Esperanza (donde el mejor plan es visitar el malecón y ver las faenas de los pescadores), e Isabel II, donde llegan los botes y está el centro económico del pueblo. También se puede conocer la historia de la isla en el fuerte Conde de Mirasol, donde se entiende cómo los viequenses lucharon por sacar a la Armada gringa de la isla hasta recuperar el control de su territorio y protegerlo como lo hacen hoy, ya que son excesivamente cuidadosos y prohíben visitar playas si hay algún indicio de contaminación.

Con menos de diez mil habitantes, Vieques tiene playas hermosas, historia, buena música y está ubicada entre Puerto Rico y Santo Tomás, a solo ocho kilómetros y medio del sureste de la isla boricua. Acá se habla tanto inglés como español y, como en sus aguas bioluminiscentes, todo brilla con luz propia.

DÓNDE DORMIR

ABABOR SUITES: Un lugar tranquilo, con caballos que corren por la arena y a pocos minutos del pueblo, en un ambiente muy privado.

W VIEQUES: Hotel elegante con habitaciones y suites amplias, dos playas privadas y una piscina infinita de dos niveles.

HACIENDA TAMARINDO: Un lugar de paz, gran vista y cercanía a la playa, en la zona de Esperanza.

DÓNDE COMER

CONUCO: La chef Lourdes Bustillo mezcla sabores mediterráneos y de alimentos frescos con el sabor multicultural de la isla.

BIEKES BISTRO: Sabores frescos con productos del día, en un ambiente elegante y de toque gourmet con extensa carta de vinos.

NEXT COURSE: Creaciones que sorprenden en un lugar ideal para vegetarianos y celíacos.

5. TURCAS Y CAICOS

Parecen diminutas rocas. En realidad, lo son, solo que de sal. Si va a Turcas y Caicos (Turks & Caicos) y le sirven sal con pan en un restaurante, le están enseñando parte la historia del océano Atlántico en forma de granos de sal, y parte de la historia de estas islas británicas, tan cosmopolitas y bellas que han hecho de todo lo salado parte de su patrimonio.

Por la arena hecha de conchas y corales de las playas de Turks and Caicos están consideradas entre las más bellas del Caribe.


Veamos: en esos granos le cuentan que los marineros de las Bermudas comenzaron a llegar a Grand Turk y Salt Cay cuando descubrieron montañas de sal con costra en los estanques del interior y extrajeron el mineral para enviarlo a los mercados de América del Norte. La expansión de la industria del bacalao en Nueva Inglaterra y Nueva Escocia aumentó la demanda de conservantes alimentarios y gracias a eso, los bermudeños se hicieron ricos y establecieron sus raíces en estas islas.

Sus playas de agua salada están consideradas entre las más bellas del mundo porque la arena está hecha de conchas y corales, partículas del mar que se rompen y no tienen colores oscuros provenientes de gravilla o roca. Eso las hace rosadas, luminosas y brillantes.

Este archipiélago británico hospeda más de 30.000 personas en nueve islas, y está conformado por dos grandes grupos de islas: las Islas Turcas, con Grand Turk y Salt Cay, y las más grandes islas Caicos, entre las cuales se destaca Providenciales. Dos lugares separados que viven del turismo, especialmente británico, y casi desconocen al turista latinoamericano. Tiene serie de televisión en el Reino Unido y vive en medio de una total serenidad porque el turismo masivo no es lo suyo.

En este lugar está Grace Bay, considerada la mejor playa del planeta ya una vez por TripAdvisor. Los turistas que se bañan en aguas de 28 grados acceden a deportes acuáticos y a una barrera de coral de 22 kilómetros, que blinda a la isla y hace sus aguas apacibles.

Hay más que playas y aire británico en esta isla que hospedó la mayor población de indígenas taínos en el Caribe: está The Caicos Conch Farm, la mayor granja de cría de caracoles en el mundo, The Ocean Hole, un agujero que supera en tamaño al de Belice; se puede montar a caballo, ver burros salvajes, visitar cuevas, hacer kayak, observar iguanas, degustar comida gourmet y visitar islas. No tiene que hacer mucho, en realidad. De eso se trata: de relajarse y disfrutar.

DÓNDE DORMIR

BEACHES TURK & CAICOS: Veinte restaurantes y doce bares en un todo incluido para no pensar en nada más.

THE PALMS: Un hotel de lujo frente a la playa, con decoración elegante y buena ubicación.

THE TUSCANY: Hotel de lujo con piscina exterior, gimnasio, zona de barbacoa y playa en la considerada mejor playa de las islas.

DÓNDE COMER

COYABA: Combina elementos del Caribe con la influencia europea para crear platos contemporáneos que llaman “cocina del Nuevo Mundo”.

LE BOUCHON DE VILLAGE: La sofisticación de Lyon, en Francia, se muda a las islas británicas del Caribe. Los caracoles son el plato principal.

MANGO REEF: Un ambiente más informal para comida de mar de alta sofisticación y calidad, con influencia asiática.

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